Al final, lo echaron por coimero pero no por represor

El Ejecutivo Comunal dejó cesante al represor Nicolás Miguel Caffarello por estar imputado en un caso de coimas ocurrido en el Departamento de Reinspección Sanitaria del Municipio de General Pueyrredon en noviembre de 2006. El ahora ex agente municipal también se encuentra acusado de haber participado el 25 de marzo de 1976 en el secuestro y posterior cautiverio del periodista Amílcar González en esta ciudad.
EL PILLO CAFFARELLO

Los hechos datan de noviembre de 2006, y en la oportunidad la víctima, el comerciante Mario Néstor Castro, denunció ante la Secretaría de Gobierno de Comuna, específicamente en la persona del escribano Roberto O. Pagni, que Caffarello le había solicitado un pago de $1.000 a cambio de evitar el decomiso de 50 lechones faenados.

Castro pretendía ingresar su mercadería en el partido a través del área de Introducción, dependiente de Reinspección Veterinaria, pero aparentemente la documentación presentada resultaba incompleta.

Según surge en el expediente el 9 de noviembre de 2006, “el agente Caffarello, ante la negativa de Castro de aceptar su propuesta, le había ofrecido, que le deje veinte lechones o bien que concrete la venta a un tercero, a 50 pesos la unidad, caso contrario sería pasible del decomiso, ya que no aceptaría el pago desdoblado, en tanto Castro solo contaba con $ 300. Luego de interrogarlo sobre su relación con el Frigorífico de Miramar, y éste último mencionar los apellidos Maravilla y Guerra, como personas de su conocimiento, Caffarello llamó por teléfono al introductor Guerra, quien le comentó lo que sucedía, haciéndolo responsable del saldo pendiente, en caso que Castro no le abonara el sábado siguiente. Luego Caffarello indicó al fletero que le diera un lechón a una persona de civil presente en el lugar y que señaló como policía”.

Castro dilató los hechos haciendo un pago incompleto del dinero y aprovechó el tiempo para dirigirse ante las autoridades municipales mencionadas, quienes a su vez lo asistieron en la presentación ante la fiscalía que en ese momento encabezaba el Dr. Pablo Poggetto.

Desde allí se trazó un plan que permitió encontrar a Caffarello in fraganti en la situación de aceptar el dinero del pago ilegal.

Al llegar el sábado, Castro concurrió con el apoyo de un agente policial en cubierto a la dependencia municipal y le entregó $ 700 a Caffarello en una terraza donde había un tambor cortado a la mitad con brasas en su interior y una parrilla.

Luego de ofrecerle vender los lechones a un tercero y manifestar que “no era ladrón sino pillo”, Caffarello recibió los 700 pesos de Castro y los guardó en el bolsillo, según consta en la causa.

Inmediatamente, -también de acuerdo a lo que se refleja en el expediente- el agente policial se identificó y llamó telefónicamente a su superior, en forma inmediata Caffarello sacó el dinero de su bolsillo y lo arrojó a las brasas, recurso que resultó totalmente inútil.

Ya detenido, Caffarello llamó al comerciante Jorge Antonio Guerra para informarle que “estaba detenido, y que le mandaba a su negocio gente de la Comisaría Cuarta para que les diera la carne que necesitara”, cuestión que le representaría a él un trato preferencial como detenido.

En el marco de la denuncia interpuesta que dio lugar a la IPP 218827 “Caffarello, Miguel Nicolás s/cohecho”, Caffarello ya fue citado en carácter de imputado por el delito de “Exacciones ilegales”. En ese sentido, mediante el decreto Nº 1697, el intendente Pulti declaró cesante hace pocas horas a Nicolás Caffarello.

EL REPRESOR TANO NICOLA

Desde el 9 de noviembre de 2006, Caffarello fue también protagonista de otra detención.

El represor Nicolás Caffarello, alias el “tano Nicola”, fue detenido en mayo de 2007 por disposición de la Justicia federal acusado de haber participado el 25 de marzo de 1976 en el secuestro y posterior cautiverio del periodista Amílcar González en esta ciudad.

Caffarello está imputado por privación ilegítima de la libertad coactiva, mediante la sustracción, retención y ocultamiento de una persona con el fin de tolerar algo contra su voluntad, agravada”, según consta en la causa.

La tarde del 25 de marzo de 1976, un grupo paramilitar armado entró al ministerio de Trabajo de Mar del Plata y secuestró a Amílcar González quien, junto con otros miembros del Sindicato de Prensa local, participaban de la firma un acuerdo en la cartera laboral.

La puesta en marcha del Juicio por la Verdad, en febrero 2001, llevó al periodista a denunciar su propio secuestro ante la Justicia.

La causa involucra también al jefe del operativo paramilitar, Fernando Delgado, actualmente prófugo y uno de los represores más conocidos en el ámbito local por su accionar a cargo del aparato represivo en los años del proceso militar.

También involucra al coronel Pedro Barda, a quien respondía Delgado, que fue juzgado en 1985 por crímenes de lesa humanidad.

El secuestro del periodista, quien en ese entonces tenía 36 años, se produjo veinticuatro horas después del golpe militar que derivó en la desaparición de 30.000 personas.

González, fallecido en junio del 2004, era miembro de la Federación Argentina de Trabajadores de Prensa y había sido fundador del Peronismo de Base en Mar del Plata, cinco años antes de su secuestro.

El periodista, que logró salir del país en 1978 y vivió exiliado en Venezuela hasta 1984, contrajo un cáncer a los 55 años de edad.

Víctima de reiteradas torturas y tormentos, González fue uno de los primeros secuestrados en Mar del Plata, ciudad en la que en total hubo más de 400 desaparecidos durante la dictadura militar.

En una recordada audiencia que duró más de cinco horas, el periodista -que fue preso político durante dos años, sin causa y sin proceso- describió con detalles su cautiverio y las responsabilidades de Delgado y Caffarello.

La derogación por parte del gobierno nacional de las leyes de Obediencia Debida y Punto Final terminó con el amparo de los represores denunciados ante la Cámara Federal marplatense.

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