La experiencia de una unión de partidos políticos para competir con el MPN se terminó en forma abrupta y no se cuidaron las formas que hasta ahora habían sido un credo
Martín Farizano, quien se erigió como el líder de este frente cuando ganó las elecciones en 2007, termina el mandato sumergido en duros enfrentamientos con sus ex socios políticos y en medio de una campaña, de la que probablemente en el fuero interno se arrepienta de haberse embarcado.
A diferencia de otros intendentes de la oposición provincial que fueron electos en ciudades grandes por primera vez hace 4 años y que llegaron a través de una coalición, como lo fueron Javier Bertoldi y Ramón Rioseco en Centenario y Cutral Co, Farizano decidió el año pasado competir por la Gobernación.
Quizás allí comenzaron los desaciertos del jefe comunal capitalino, aunque ese momento parecía una patriada interesante. Casi sin tiempo para pensarlo, resolvió pelear en una interna de la Unión Cívica Radical contra su antecesor, Horacio Quiroga, quien había intentado apurar ese proceso con la idea de no tener contrincante y quedar proclamado directamente para enfrentar (por segunda vez) al gobernador Jorge Sapag.
En una corta y efectiva campaña, Farizano derrotó a Quiroga y se convirtió en el candidato de la oposición que tendría el objetivo de vencer al Movimiento Popular Neuquino por primera vez en la historia.
En ese momento, los otros referentes de la coalición municipal observaron que era la oportunidad para ser ellos la cabeza en los comicios generales de este año o que al menos se les diera la posibilidad de pelear en una interna.
Derrota e indefiniciones
El 12 de junio de este año Sapag aplastó a Farizano en la provincia e incluso le ganó ampliamente en la ciudad de Neuquén. El intendente no sólo quedó debilitado políticamente sino que Mariano Mansilla y Darío Martínez consideraron que era su turno para postularse por la intendencia.
A partir de allí, empezaron las idas y vueltas del jefe comunal en cuanto a si intentaría ir por la reelección. Primero lo descartó de plano y luego abrió la puerta al afirmar que lo estaba analizando. Tras no dar señales claras y hacer parecer que cualquiera de las dos opciones podía ser posible, finalmente decidió competir.
Pero en el medio tuvo otro obstáculo: el presidente del Concejo Deliberante local, Néstor Burgos, estaba empecinado en llegar a la intendencia y Farizano no pudo convencerlo. Otra vez a internas, que éste último ganó con relativa comodidad.
Ese mismo domingo, el candidato radical afirmó que se pondría a trabajar de inmediato para volver a reunir a la coalición de 2007, que igualmente no sería la misma porque el Movimiento Libres del Sur estaba alejado desde hace tiempo (con la concejal Mercedes Lamarca en carrera como candidata) y porque Quiroga también ya estaba lanzado con su proyecto propio.
En este contexto, Farizano corría contrarreloj porque se aproximaba el cierre de la presentación de candidatos para los comicios del próximo 23 de octubre. Y finalmente no pudo con su objetivo: desde UNE creyeron que Mansilla debía seguir firme con su postulación con el objetivo de afirmarse como partido y desde el Partido Justicialista consideraron que si había alguien que debía liderar un posible frente era el edil Martínez porque el Frente para la Victoria había resultado segundo en las provinciales y había triunfado con holgura en las primarias de agosto.
Durante la semana que pasó los gestos no fueron indirectos, fueron concretos como los telegramas de despido a los 40 funcionarios que eran sindicados al partido UNE y que pertenecían a la planta política de la Municipalidad.
Situaciones opuestas
Esta panorama de la oposición provincial en la ciudad contrastó con lo que sucedió con el MPN, donde a través del consenso de todos los sectores del partido se determinó que el diputado nacional José Brillo sería el candidato.
Es más, en estos días, se afinan las estrategias para encarar con la mayor fuerza posible el mes de campaña que resta, que tendrá involucrado desde el primero al último militante y dirigente porque está claro que el objetivo central de lo que queda de 2011 es recuperar el Municipio, que le es esquivo desde hace 12 años.




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