La fina, otra vez en alerta

Un informe del CREEBBA anticipa un escenario económico muy complicado para la campaña de trigo y cebada, a tal punto que se afirma que no generaría recursos suficientes para sembrar durante el año próximo. ¿Las razones? La tendencia a la baja de la cotización del cereal que se dio durante los últimos meses, la intervención estatal en la comercialización y el impacto del inestable factor climático, en especial durante el invierno.
Los resultados económicos esperados, a esta altura de la campaña de trigo y cebada, son muy distintos a los que se proyectaban a comienzos del ciclo 2011-2012, a tal punto que en el sudoeste bonaerense podría darse una situación de desequilibrio entre los costos de producción y los ingresos.

Estas estimaciones --que anticipan, en definitiva, un escenario de quebranto general en relación con los cultivos finos-- surgen de un informe coordinado por Mariano D'Amore, del Centro Regional de Estudios Económicos de Bahía Blanca Argentina (www.creebba.org.ar), que será desarrollado en la próxima edición impresa de "Indicadores de Actividad Económica".

En el documento, el profesional recordó que el rendimiento histórico promedio en la región es bajo, por lo que, ante condiciones climáticas adversas, el riesgo de no cubrir los costos mínimos de producción es alto. Si a este factor se le incorpora la intervención gubernamental en la comercialización de granos y la existencia de los derechos de exportación, este riesgo se incrementa aún más.

D'Amore sostuvo que los resultados proyectados para esta campaña muestran un rango esperado de producción entre las 600 mil y las 930 mil toneladas para el trigo, mientras que para la cebada cervecera será de entre 330 mil y las 500 mil toneladas. Aún considerando la hipótesis de máxima --alcanzar 1,43 M/T entre ambos cultivos--, el resultado se ubicaría distanciado de las 3 M/T producidas en la campaña anterior, hecho que volvería a demostrar la variabilidad productiva que caracteriza a la región.

Con estos parámetros, a precios de productor, los ingresos estimados por la venta de la cosecha fina regional se ubicarían entre los 130 millones y los 200 millones de dólares aproximadamente, cifras similares a las obtenidas en las reducidas campañas 2008/09 y 2009/2010 begin_of_the_skype_highlighting 2009/2010 end_of_the_skype_highlighting.

Este resultado es muy inferior a los costos de producción estimados, lo que la campaña fina arrojaría un resultado negativo que no se limita a lo que dejaría de percibir solo el sector primario. Al considerar el efecto multiplicador, el menor nivel de actividad económica se observará en gran parte de la economía regional, y sectores relacionados de manera indirecta con el sector sentirán el perjuicio originado en la actividad primaria.

Contexto

Las políticas económicas de orden nacional, bajo las cuales se ha desempeñado la producción agrícola regional durante los últimos 5 años, posicionan al sector en un punto de marcada fragilidad e inestabilidad económica.

La actividad agrícola depende, entre otros factores, de la evolución climática y los precios internacionales, por lo tanto en una región donde el factor climático es muy errático, las probabilidades de obtener resultados negativos aumentan. Al mismo tiempo, esta situación coexiste con un ciclo de precios internacionales favorable de carácter estructural, que a partir de la política tributaria y las continuas intervenciones ha sido desaprovechado por la región.

El escenario actual no es favorable, tanto desde el punto de vista productivo como en términos de cotizaciones internacionales. A lo largo de 2011, los precios del trigo mantuvieron una tendencia bajista y se espera una importante reducción productiva a nivel regional como consecuencia del impacto climático.

40 dólares menos

Como consecuencia de las distorsiones existentes en la comercialización de trigo, el sector primario no recibe actualmente cerca de U$S 40 por tonelada (que debería percibir, de acuerdo con los precios vigentes). Esta situación se repite hace seis campañas y, en cada una de ellas, el diferencial fluctuó en valores cercanos a la cifra anterior. Para el CREEBBA, aún percibiendo esa cifra, apenas se lograría reducir en parte las pérdidas que producirá la campaña fina.

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