Filtraciones: la ONU le exige a Obama investigar

El organismo se refirió a las denuncias sobre torturas en Irak
WASHINGTON.- Los informativos siguieron centrados en las inminentes elecciones de medio término y la Casa Blanca prefirió el silencio.

Pero la abrumadora filtración de documentos secretos que sacaron a la luz la muerte de cientos de civiles, torturas y descontrol en Irak caló lo suficiente como para que la ONU pida al presidente norteamericano, Barack Obama, que "investigue" lo ocurrido en ese país.

"Los informes que hemos visto revelan violaciones de la Convención de las Naciones Unidas contra la tortura, que la Casa Blanca tiene la obligación de investigar", afirmó, en Londres, el investigador jefe en la materia del organismo internacional, Manfred Nowak.

"Hay casos en los que claramente aparecen sospechas de complicidad norteamericana con la tortura, e investigarlos es una obligación legal y moral" para Washington, añadió. El funcionario opinó que si las autoridades de este país hacen la vista gorda sobre lo ocurrido "incurrirían en una clara violación de leyes internacionales".

Tal como había anticipado anteayer, el sitio web WikiLeaks publicó ayer más de 400.000 documentos secretos sobre la guerra en Irak, que indican que las autoridades de Estados Unidos ignoraron numerosas denuncias sobre torturas, abusos y posible asesinato de prisioneros por parte de las fuerzas iraquíes.

Según el sitio, fundado por Julian Assange, la cifra total de fallecidos allí es de 109.032. Los documentos, escritos en su mayoría por soldados norteamericanos, sugieren que el número de civiles muertos a causa de la violencia sectaria y criminal tras la invasión estadounidense de 2003 fue muy superior a lo reconocido.

Las filtraciones provocaron, además, que afloren dudas sobre la "posibilidad real" de que las tropas norteamericanas se retiren a fin del año próximo del país que invadieron en 2003, con el riesgo de que caiga "en el desorden y descontrol" interno.

"Es realmente importante que se mantenga una presencia norteamericana más allá de esa fecha", fijada por Obama para el retiro de las tropas, dijo ayer el ex embajador norteamericano en Bagdad, Ryan Crocker. "Yo entiendo que eso es lo que debemos hacer más allá de los temores por costos y riesgos", añadió.

"Estas filtraciones tienen múltiples efectos. Es lógico esperar una mezcla de horror por lo que revelan y de enojo popular por lo que se ocultó, pero, de algún modo, se intuía", dijo a LA NACION John Voytek, analista de la Universidad de Colorado.

"Seguramente también abren dudas sobre qué capacidad real tienen las instituciones iraquíes como para mantener la situación en orden sin ayuda extranjera", añadió.

Con el correr de las horas, ayer se multiplicaron las acusaciones de organizaciones de derechos humanos contra Washington. "Existen compromisos que impiden el uso de tortura y los países están obligados a garantizar que sus tropas los acaten", dijo el director de Amnistía para Medio Oriente, Malcom Smart.

"Eso incluye también la garantía de que los detenidos no serán entregados a personas que puedan torturarlas. Y, ante la evidencia abrumadora que ahora se conoce, está claro que eso no se ha cumplido", añadió Smart, que consideró que "hay un uso extendido" de prácticas aberrantes en Irak.

La filtración de información confidencial de orden militar más grande de la historia muestra a Irak convulsionado por tensiones sectarias. Y sugiere que el país podría caer en el caos una vez que las fuerzas estadounidenses se retiren.

El diario The New York Times , el primero en el país en tener acceso a la información de WikiLeaks, afirmó que el extendido uso de contratistas privados a cargo de la seguridad en Irak contribuyó al caos en ese país. "Hubo demasiado gatillo fácil, escaso respeto a las más elementales premisas de investigación y escasa, por no decir ninguna, consecuencia por todo ello", apuntó.

Las revelaciones abundan en detalles de abuso y muerte. Las frases escalofriantes se repiten: "Dispararon desde el aire, la gente salió huyendo, lo arrastraron por el piso y le dieron puntapiés, a uno de los prisioneros le amputaron los dedos en tortura". Un relato desgarrador de lo que ocurría con prisioneros cuya vida no valía nada en Irak.

Hasta ahora, la más firme reacción norteamericana corrió por cuenta de la secretaria de Estado, Hillary Clinton, que condenó las filtraciones. Los voceros del Pentágono también dijeron que la difusión de los documentos secretos es una "irresponsabilidad" que "pone en riesgo" la seguridad de las tropas norteamericanas.

Al parecer, los norteamericanos no comparten el secretismo: un sondeo en el sitio web de The Washington Post mostró ayer sólo un 35% de respaldo al argumento oficial de mantener silencio sobre lo ocurrido

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