Fijan pautas hospitalarias para personas trans

No todos saben cómo proceder ante estos casos. Las sugerencias son enviadas por Salud provincial.
Los equipos hospitalarios deberán respetar el derecho a que una persona sea tratada con su identidad de género autodeterminada.

Por ese motivo, el Ministerio de Salud de Río Negro está distribuyendo recomendaciones para contemplar la atención médica de pacientes homosexuales, bisexuales y trans elaborado por la Universidad de Buenos Aires (UBA).

El Jefe del Departamento de Enfermedades Transmisibles, Carlos Comolay, aclaró que "el tema no es nuevo" pero resurge al compás de la vigencia de la Ley nacional Nº 26.743 que establece el libre desarrollo de los ciudadanos o ciudadanas, y permite la rectificación registral del sexo, cambio de nombre de pila e imagen.

Explicó que "algunos saben cómo proceder en estos casos, otros no 'socializan' la información" y en consecuencia "lo adecuado es que todo el equipo de salud pueda conocer la temática".

Destacó que la serie de sugerencias son enviadas a los nosocomios mediante una nota firmada por el ministro Norberto Delfino.

El manual de 192 páginas redactado por el Programa de Antropología y Salud de esa institución académica nacional plantea que en los distintos escenarios de la cobertura, la consideración de las orientaciones de homosexuales y bisexuales; cuentan con varias caracterizaciones.

Existe en la actualidad una tendencia a restringir el accionar clínico a los aspectos estrictamente biomédicos que se expresa en el esfuerzo por separar del accionar terapéutico, las "historias" y experiencias de los afectados por una dolencia.

Apunta en ese sentido que "ello impacta en el desplazamiento de las tendencias más 'intuitivas' y menos 'objetivas' en la atención y podría asociarse a consideraciones efectuadas sobre la caracterización de la profesionalidad'".

Los miembros de Antropología y Salud entienden que "lo 'profesional' se define como la capacidad de separar 'la vida privada' de las personas y poner entre paréntesis o suspender 'lo que uno puede pensar de ellos'".

También señalan que esa expresión constituyó una "fórmula" con frecuencia desmentida por la presencia ineludible o la influencia de esa experiencia o "parte privada" en las relaciones clínicas.

Otras caracterizaciones hacen mención a las dificultades en el logro de una empatía, el temor a ser "intrusivos" o a que se abra demasiado la conversación, la vergüenza, la falta de comodidad o de palabras adecuadas; y la ausencia de herramientas correlativa al desconocimiento sobre los modos de vida de las personas y sus prácticas sexuales.

Asimismo, implica que los recursos que se ponen en juego tienden a estar anclados en la heterosexualidad como norma y, por ende, "contribuyen a la persistencia de preconceptos sobre la naturaleza de las relaciones homosexuales".

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