Los opositores buscan acuerdos y candidatos, conscientes de que las parlamentarias del próximo año son la oportunidad para opacar al kirchnerismo. Los armados y estrategias que se vienen
La UCR provincial no transita por su mejor momento. De hecho, los bloques en la Legislatura están divididos, y con declaraciones cruzadas, que no hacen más que distanciarlos. Aunque intentan calmar las aguas, en el seno del centenario partido siguen las rispideses.
La fractura más notoria se da en la Cámara de Diputados. El bando de Ricardo Jano resiste el embate de Walter Carusso y sus aliados.
De cara a las legislativas, la UCR se en-cuentra inmersa en un torbellino descomunal. Algunos, como el intendente de San Isidro, Gustavo Posse, quieren y trabajan para conformar un frente con Mau-ricio Macri, con el intendente de Malvinas Argentinas -el ultraduhaldista Jesús Cariglino- y, ahora también, con el diputado Francisco de Narváez.
Esta mezcla, como era de esperar, trajo coletazos internos. Desde el sector de Leopoldo Moreau cuestionan las actitudes que tienen ciertos dirigentes radicales y señalan que será difícil conformar las listas para 2013.
El radicalismo provincial sabe que no será tarea fácil organizar los lugares para las bancas a renovar. A falta de “candidatos potables” y de “referentes regionales de peso”, los legisladores que ponen en juego su silla buscarán la renovación.
A nivel nacional, en la UCR se descuenta que Ricardo Alfonsín será candidato y que su socio, Juan Pedro Tunesi, está a la expectativa de futuras negociaciones. El excandidato presidencial intentará revalidar su lugar el próximo año. De cómo le vaya depende para saber si tendrá revancha en 2015.
No habría que descartar un convenio con el FAP, pero son varios partidos los que integran esta agrupación, como para pensar que el radicalismo vaya a tener los lugares que desea en la nómina para las legislativas 2013 a nivel nacional y provincial, así que lo que puedan llegar a arreglar quedará para 2015.
El FAP, en tanto, trabaja en la reincorporación de antiguos amigos, como la UCR y Proyecto Sur. En el primer caso, el inconveniente está en la inconsistencia del radicalismo, que no logra definir su propia estrategia. A esto se suma la desconfianza de muchos integrantes del GEN (el principal partido del FAP en la Provincia) que tienen una historia compartida con los boina blanca.
La apuesta inmediata, de acuerdo a lo dicho por sus referentes, es consolidar a nivel territorial el armado del Frente Progresista, publicitar más sus actuales legisladores (que en su mayoría no son conocidos) y avanzar hacia un armado más amplio.
En su mayoría, todos buscan la reelección, aunque entienden que el reparto en las listas será complejo. En la anterior elección el GEN tuvo que ceder espacios a sus socios, y perdió una porción de sus bancas. Esta vez, afirman que no será igual. El que comanda la movida es el jefe del bloque de diputados FAP, Marcelo Díaz, un legislador de Lomas que logró en el último tiempo hacer sentar al FAP en la mesa chica de Diputados. Díaz tiene asegurada la reelección, y es uno de los que pujan por reincorporar a los radicales.
El PRO, por su parte, tiene condicionada su situación a la decisión de su jefe, Mauricio Macri. Si juega, aunque sea de manera testimonial, como primer candidato bonaerense, se pondrá al mando de un frente electoral anti K, que tendrá al PJ crítico como aliado; pero si desiste deberá iniciar un proceso de búsqueda de figuras que puedan ser convocantes. Cerca de él se encuentran los intendentes de San Isidro, Gustavo Posse, y Malvinas Argentinas, Jesús Cariglino.
Por su parte, Francisco de Narváez desistió, por lo menos en lo inmediato, de jugar como aliado virtual de Daniel Scioli. Sabe que el mandatario provincial no se despegará del Gobierno nacional, al menos en las futuras legislativas. Apuesta entonces a un frente electoral que contenga al PJ crítico y a todos los que se quieran sumar. Ya lanzó un trabajo de extensión por todo el país, y encuentros con dirigentes de varios colores. Muchos de sus ex aliados desacreditan sus últimos pasos al considerar que perdió en el camino algunas bancas.
Desde el sector del PJ duhaldista residual, con Graciela Camaño, Carlos Brown y Jesús Cariglino a la cabeza, también buscan ser parte de un frente que cope la parada en las parlamentarias. Todos tienen diálogos cruzados, aunque no logran definir un rumbo preciso. La mayor carencia de toda la oposición radica en no acreditar una figura relevante que pueda ser la cara visible de la era poskirchnerista.












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