En una fiesta popular, más de 100 mil vecinos saludaron a los Reyes

En una fiesta popular, más de 100 mil vecinos saludaron a los Reyes
En la 81ª edición de este desfile tradicional de Lomas, los chicos les entregaron sus cartitas con deseos a Melchor, Gaspar y Baltasar. Martín pidió que los nenes ”puedan cumplir sus sueños”.
Una marea de familias abrazó la llegada de los Reyes Magos al centro lomense y los siguieron hasta la Plaza Grigera. Más de 100 mil vecinos acompañaron esta tradicional caravana, una cifra jamás vista por estas calles.

Entre una murga que le puso ritmo a toda la marcha, unos muñecos de goma espuma tamaño extragrande, chicas que desandaban el camino en zancos, y mucha gente de a pie, andaba el intendente Martín Insaurralde, un lomense más que no quiso perderse la jornada que ya es un rito vecinal.

“Estoy muy emocionado, hay más de 100 mil personas que vinieron a disfrutar en familia. Es el tercer año que participo y cada vez hay más gente”, señaló Martín. Esta vez, Melchor, Gaspar y Baltasar no llegaron en camello ni nada semejante.

Tres camionetas sirvieron de medio de transporte para acercar a los ídolos de los chicos, y de unos cuantos adultos. Ladeados por niños del Círculo Católico de Obreros, organizadores del evento desde hace 81 años, los Reyes recibían las cartas con los deseos de los pequeños.Las manitos se agolpaban para hacer llegar el pedido para el año que acaba de iniciar. Melchor tomó la iniciativa; fue el primero en aparecer en Meeks y Gorriti, cerca de las 21. Gaspar y Baltasar siguieron su huella, en ese orden, sentido Norte. “Hay vienen, hay vienen”, gritaba hasta romper su voz un nene.

Enseguida, su padre lo alzó, lo calzó en sus hombros y enfiló hacia el rey. La escena se repitió una y otra vez en toda la ruta hasta la plaza. Los flashes disparaban sobre los protagonistas. Los niños se turnaban para abrazar a los Reyes, y tomarse una foto. La sonrisa de padres, madres, abuelos y abuelas era el espejo de ese instante.

“Pilar, Pilar, te quiero mucho”, le soltó Gaspar a una pequeña que no le sacaba la vista. En cámara lenta se le dibujó la sonrisa. Enseguida, pidió que le sacaran una foto, y su madre (todavía con más ganas que su hija de tener el recuerdo) ya estaba disparando la máquina digital.

Delante de los Reyes abría la caravana un autobomba, seguida por la batucada El Ensamble. Los jóvenes percusionistas no se cansaron de repicar los parches, mientras que algunos compañeros bailaban. Las más virtuosas: dos chicas en zancos, que hacían volar unas clavas fluorescentes y sumaban su cuota de magia a la incipiente noche.

Dos muñecos cabezudos completaban el ejército circense: Hijitus y el Doctor Neurus, un buen homenaje a los dibujos animados de industria argentina.

EL AFECTO DE LA GENTE

En Boedo y Pellegrini se sintió una lluvia de aplausos. Una mujer, parada sobre el cordón, subía su voz: “Martín, Martín”. Entre la gente paseaba el intendente Martín Insaurralde, acompañado del obispo Jorge Lugones. Apenas habían pasado las 21.30 cuando la caravana dobló en esa esquina.

Martín recibía saludos, y pedidos de fotos. Un poco más atrás seguían a paso de hombre las camionetas con los Reyes. “Es una alegría ver a los papás junto a sus hijos disfrutando de una fiesta inolvidable. Ojalá que los Reyes nos sigan regalando más sonrisas y que los chicos puedan cumplir sus sueños.

Y, por supuesto, que todos los lomenses tengan una mejor calidad de vida, que puedan vivir cada vez mejor”, remarcó Martín. La sirena de la autobomba sonaba a cada rato, ante cada nuevo tramo que comenzaban los magos de la noche. El ruido ensordecedor parece gustar a los pequeños que reían, y gritaban, no precisamente por disgusto.

Parada sobre una baranda, en la esquina de Acevedo y Boedo, una pequeña de no más de 3 años intentaba cantar en clave de balbuceo: “¡Los Reyes, los Reyes!”. Una mujer la sostenía y la hacía bailar el candombe que regalaba la batucada. La avenida Yrigoyen chocó con la marcha de los Reyes Magos.

Un gran embudo de veci- n o s esperaba allí. A unos 1 0 0 metros, frente a la P l a z a Grigera, aguarda- ba el escenario: un pesebre viviente había sido montado para coronar el recorrido. En el último tramo se aceleró el ritmo. El Intendente y el Obispo fueron los primeros en las tablas.

Ya eran las 22. “Esto es un esfuerzo de la Iglesia, del Municipio y de toda la gente, que siempre acompaña esta fiesta popular tan esperada”, agregó Martín. Los reyes cumplieron con la entrega de ofrendas al Niño Jesús.

El obispo pidió a los miles de chicos lomenses que levanten sus cartas: “Esa es la esperanza que tienen ustedes.” Fuegos artificiales, y estruendos, colorearon el cierre del acto. Los Reyes siguieron camino, y se esfumaron entre los niños.

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