La celebración de San Nicolás de Bari, patrono de la ciudad y de la diócesis, culminó con una ceremonia acotada bajo el techo de la Iglesia Catedral. Las malas condiciones del tiempo dejaron la procesión náutica, el envío misionero y la renovación de la promesa de patrono para otra ocasión. Mons. Cardelli llamó a una “ternura social”.
Al comienzo de su alocución hizo una breve referencia al acontecimiento histórico que trajo a San Nicolás a estas tierras, y de la cantidad de padrinazgos que tiene en el mundo. En especial a su bondad y apego a las cosas del evangelio.
Después dijo que para reflexionar en la fiesta de San Nicolás, pediría una gracia para toda la diócesis, para toda la ciudad: “poder cultivar entre nosotros la ternura social. Porque esto es un puto de partida básico que si no lo tenemos, se hace imposible otras relaciones. Cuando miramos a todo argentino, como un hermano, no como un rival no como un enemigo, no como alguien del cual yo pueda sacar un beneficio, alguien que pueda excluir”.
La celebración culminó con fuegos artificiales que llenaron la noche tormentosa de color.
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