La fiesta en el Concejo fue alperovichista

La fiesta en el Concejo fue alperovichista
En la sesión, el edil alperovichista Ramón Santiago Cano fue ungido presidente del cuerpo capitalino por noveno año consecutivo. El gobernador concurrió al recinto acompañado por funcionarios del PE. El intendente Amaya decidió no movilizar militantes.
Llegaron al recinto físicamente juntos pero mentalmente separados. No se miraron ni se hablaron. Sólo permanecieron. Transcurrieron. El gobernador José Alperovich y el intendente Domingo Amaya participaron ayer de la asunción de las autoridades del Concejo Deliberante de la capital como si caminaran por dos dimensiones distintas. Repartieron gestos y mensajes hacia sus seguidores políticos, y luego cada uno se marchó por su cuenta.

La de ayer no fue una sesión más. El alperovichismo le envió un nuevo mensaje a su potencial rival en los comicios de 2015. La designación de Ramón Santiago Cano -comandará el cuerpo por novena vez consecutiva- lleva un código cifrado: al Concejo Deliberante de la capital lo conduce y lo seguirá conduciendo el alperovichismo. Ese aviso se cristalizó dentro y fuera del recinto, ya que sólo los concejales alperovichistas movilizaron dirigentes. "Esta es una fiesta del alperovichismo", confiaron desde las huestes del intendente capitalino.

Pasadas las 16, las columnas de militantes y punteros barriales comenzaron a poblar las adyacencias del edificio de San Martín y Monteagudo. Custodiados por efectivos de infantería de la Policía, los movilizadores buscaban ganar un lugar cercano a la puerta de acceso al Concejo. A las 17, las inmediaciones del edificio permanecían colmadas de dirigentes. Agitando banderas y percutiendo redoblantes, las barras hacían notar su presencia.

A las 17.45 los ediles capitalinos dieron inicio a la sesión para elegir a las autoridades del cuerpo legisferante municipal. Al comenzar el encuentro parlamentario, los representantes vecinales pasaron a un cuarto intermedio para esperar la llegada de Alperovich y de Amaya.

Los funcionarios municipales y del Poder Ejecutivo (PE) también se ubicaron por separado. Pasadas las 18, el ingreso de legisladores, diputados nacionales y ministros del PE al recinto hacía presagiar que demoraría el arribo del mandatario provincial. "Debe ser que se quedó viendo el partido de Atlético", bromeó el radical José Luis Avignone para aliviar la espera. Minutos después ingresó Alperovich, junto con el jefe municipal. El mandatario estaba flanqueado, además, por el ministro del interior, Osvaldo Jaldo; el interventor de la Caja Popular, Armando Cortalezzi; el legislador Guillermo Gassenbauer, y el diputado Juan Salim. El jefe de Estado saludó a los concejales y se ubicó en el estrado, junto a Cano. Detrás suyo, Amaya también repartía besos.

Instalados en el estrado, Amaya y Alperovich permanecieron en silencio. No se miraron. Menos aún, se hablaron. El momento en que juraron las autoridades del Concejo también estuvo cargado de un alto contenido político. Cano fue el primero: juró como presidente del Concejo Deliberante y fue el propio gobernador, su jefe político, quien le preguntó si juraba por Dios y la Patria defender con lealtad el cargo. Seguidamente, Amaya se levantó de su silla y se preparó para tomarle juramento como vicepresidente primero a un hombre de su riñón: Eloy del Pino. Luego, fue el propio Cano quien ungió vicepresidente segundo a Luis Marcuzzi, otro de los alperovichistas del Concejo.

Tras la designación, Cano improvisó un breve discurso conciliador mediante el que agradeció tanto a Alperovich como a Amaya. "Agradezco al gobernador y al intendente que hayan confiado en mi persona. Tenemos una gran responsabilidad que cumplir. Este proyecto político produjo importantes cambios en la provincia y debemos continuar por el mismo camino. Esta gestión de gobierno será tenida en cuenta y entrará en la historia", expresó Cano. Luego contó una anécdota personal que le ocurrió antes de ser concejal "cuando era un simple trabajador". "Yo pasé muchas necesidades económicas junto con mi familia. Me acuerdo que una vez mi hijo se enfermó y necesitaba una válvula para que sea operado. Salir a pedir plata para poder ayudar a mi hijo y me acuerdo que una viejita más pobre que yo me dio $ 3 de ahora, lo que vale el cospel, para ayudar a mi hijo. Yo de eso no me olvido y por eso apuesto a una sociedad más solidaria", recordó el edil.

Al término de la sesión, Cano le tomó juramento al ex legislador alperovichista José Alberto Cúneo Vergés, quien fue ungido subsecretario Administrativo, en reemplazo del amayista José Franco. Hace un mes, Franco dejó ese cargo vacante para asumir como concejal.

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