Fieles críticos al Gobierno y con apoyos hacia Macri

Por Laura Capriata

Ni el empeño que puso la Iglesia en despolitizar el tedeum porteño ni el gesto de la dirigencia no kirchnerista, que apenas participó de la celebración religiosa, alcanzaron para diluir el aire opositor que ayer se respiraba en la Catedral Metropolitana, y que se hizo más evidente entre la multitud que quedó fuera del templo.

"¡Viva la Iglesia apostólica! ¡Viva! ¡Viva la patria! ¡Viva!", fue el grito que al mediodía acompañó el público que colmó las escalinatas de la Catedral y la cabecera de la Plaza de Mayo, frente al Cabildo.

Mientras dentro del templo el cardenal Jorge Bergoglio elogiaba el gesto de celebrar el tedeum oficial en la basílica de Luján, en la calle un aplauso cerrado y espontáneo al paso de Mauricio Macri marcaba una diferencia importante con la Casa Rosada.

Macri se convirtió en la figura política de mayor peso en la celebración, donde sus funcionarios y dirigentes fueron mayoría. "Coincido con toda la carta, y especialmente con el pedido por la autonomía de los tres poderes del Estado", dijo el jefe de gobierno a LA NACION sobre la homilía de Bergoglio.

Los diputados de Pro Gabriela Michetti y Federico Pinedo se sumaron al gabinete porteño completo que participó del tedeum.

La otra presencia importante fue del campo. El titular de la Sociedad Rural, Hugo Biolcati; su antecesor en ese cargo, Luciano Miguens, y el presidente de Coninagro, Carlos Garetto, fueron con sus familias.

"El campo es parte de la patria y hoy vamos a transformar la protesta en festejo", explicó Garetto.

También estuvo el diputado Francisco de Narváez (PJ disidente) acompañado por su mujer y por José Scioli, y el radical Hipólito Solari Yrigoyen.

El resto de la oposición decidió obedecer al pie de la letra el pedido de Bergoglio de no politizar el tedeum y prefirió no asistir, explicaron a LA NACION dirigentes de varios partidos. En cambio, Abel Posse, Jorge Todesca, Fernando Petrella y Juan Carlos Blumberg se mezclaron con los fieles.

En la calle, a falta de audio que reprodujera lo que pasaba adentro, casi todos criticaban la decisión de trasladar el tedeum oficial a Luján. El murmullo sólo se interrumpió para acompañar las oraciones y cantar dos veces un fervoroso himno nacional.

"¡Resistan y aguanten!", fue el mensaje final que escuchó Macri de boca de Alicia, una vecina de Palermo, antes de abandonar el templo donde jugó de local.

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