La ficha de Sabbattela para gambetear el balotaje

En el bunker presidencial se continúa manejando con intensidad la riesgosa apuesta para intentar recuperar el voto de la clase media, obstáculo a sortear para superar el 40% que le adjudica a Néstor Kirchner la victoria en primera vuelta. El de Morón nuclea a los peronistas no K, tiene buena imagen y estratégicamente hoy sirve, por eso la obsesión
Continúa el plan de Olivos de marchas y contramarchas, ataques y contraataques, para desgastar a todos y dar con los hombres justos que puedan asegurar el triunfo en primera vuelta, evitando un traumático y casi seguro estrepitoso balotaje para las aspiraciones kirchneristas.

En este marco de movidas multidireccionales, el elegido en los mandos K para recuperar aunque sea en parte el sufragio de la clase media, es el representante de Morón, actual legislador nacional, Martín Sabbatella.

El acto desplegado durante la semana en la localidad, la foto entre Néstor, Cristina y Martín, más Scioli, marcó el preciso preludio de esta apuesta, que se viene barajando y gestando desde hace meses.

“Están pensando en ofrecerle la vicepresidencia”, habría afirmado un hombre de íntima llegada al matrimonio presidencial.

De prosperar la hipótesis, se reafirmaría una de las patas de la estrategia: Néstor está revisando su abroquelamiento en el PJ vía ley de internas abiertas.

Si bien todavía hay fichas disponibles, las redituables desde lo político para el FPV se están desvaneciendo entre los cruces y los cambios de bando.

El nudo de la táctica para revertir la derrota del 2009 fue la nueva ley electoral que tenía dos premisas centrales: meter a todo el peronismo en el embudo de las internas obligatorias, para potenciar su propia candidatura y cerrar la puerta a las disidencias, eliminando las colectoras.

Hoy ese mecanismo se halla en crisis. Kirchner cruza a todos, hasta a Aníbal Fernández, con el apoyo al transversalismo del “Barba” Gutiérrez (el rival territorial del Jefe de Gabinete) y no logra atraer a ningún sparring de peso a la interna del PJ.

Sus debilidades lo obligan a aferrarse a las colectoras para intentar arrastrar votos, lo cual sólo genera mayores discrepancias y distanciamientos con los intendentes del Conurbano, los cuales no quieren entregar la cabeza a la suerte, y perder desastrosamente, o ganar quedando con escueto consenso en los Concejos.

Colectoras, listas espejos, acercar a los propios y a los extraños (se sigue nombrando De Narváez para jugar por la Provincia), colisionar con propios (como Scioli, Aníbal) y ajenos, resurgen porque no hay muchas más movidas que efectuar, en una partida lejana de las tablas y la declaración de un empate técnico.

A este panorama, se le suman sus problemas de salud. Sabbatella es la carta de hoy, pero su historia política tampoco puede asegurar hoy volcar el resultado de una elección nacional.

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