Se espera que la localidad catamarqueña reciba mañana un aluvión de fanáticos tucumanos que viajarán para ver el paso de las máquinas.La ruta gris se encuentra sorpresivamente vacía camino al Fiambalá de montañas y de arenas marrones. Preguntar y preguntarse si el camino es el correcto es un asunto recurrente.
Fiambalá es camionetas 4x4 cargadas de cuatriciclos y carteles de hospedajes y de “se alquila departamento por día”. Por aquí van a pasar las motos, los autos, los camiones que siguen en la competencia, y que vienen de Chilecito. En la plaza con hamacas no hay niños. Ni mujeres. Hombres y más hombres hacen
consultas y planes en las más distintas tonadas. A escasos 800 metros del paseo está el acceso a las termas (esa humorada de la naturaleza, en un territorio donde al calor se lo trata de usted), uno de los puntos de acceso al que, desde el mediodía, se convirtió en el nuevo escenario de largada para el próximo
tramo, según informaron oficialmente en la Dirección de Turismo municipal.
"Hay mucha gente. Pero no sólo aquí sino también en Tinogasta y en otras localidades cercanas. Ya aprendieron el año pasado que hay otros lugares además de Fiambalá donde alojarse", manifiesta el hospitalario Omar Fernández en la casa de "Artesanías y regionales". LA GACETA consigue hospedaje sólo por una noche: "mañana vienen los santiagueños", explica el locador.
La intendencia promociona a este enclave como un paraíso de aguas curativas, vinos de exportación, artesanías y ponchos de llamas y de vicuñas. Alberga nada menos que a la Iglesia de San Pedro, terminada en 1770 y, desde 1941, monumento histórico nacional y una de las joyas de la "Ruta del Adobe" de Catamarca. Sin embargo, hoy Fiambalá está hecha de "fierros". Y ruido de escapes. Y hasta de un cielo nublado, con color de metal.
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