La realización artística, que comenzó este viernes y cuya conclusión se esperaba anoche, arrancó con las mejores expectativas - "Un canto a la amistad" retornó a Carabelas mediante el esfuerzo de muchos, y promete, paulatinamente, iniciar un camino de crecimiento a nivel de la región
Realizaciones tal vez modestas, si se quiere; tal vez sencillas en comparación con otros escenarios, pero que indudablemente significan una expresión popular artística y cultural que se propone fundamentalmente impulsar y darle marco a aquellos cantores que, como dijo Germán con todas las letras, no cobran ni cachets desmesurados ni eligen con lupa dónde actuar, y tienen que hacer muchos sacrificios para ensayar, para encontrar músicos y para, en fin, poder seguir en la brecha.
Es quizás bajo esta conceptualización, tal vez más surgida que buscada, que este viernes, con el cobijo de una noche realmente espectacular, comenzó -revivió- el Festival Folclórico de Carabelas, "Un canto a la amistad", y cuya conclusión se esperaba anoche, con la presencia programada de, entre otros, el gran Raúl Carnota, ya muy sobrepasado el cierre de esta edición.
Este "nuevo" Festival Folclórico de Carabelas, organizado de manera perfecta, como siempre, por la Asociación Comisión Cultural de la localidad, con el apoyo del gobierno local y de muchas firmas y empresas del distrito que adhirieron, retornó a sus orígenes inclusive en cuanto al predio donde se desarrolló, que fue el campo de juego del Club Carabelas.
Y, más importante aún, ha vuelto renacido también en cuanto a la presencia -léase promoción y difusión- de los cantores, de los intérpretes, de los músicos y de los bailarines de Carabelas, de Rojas, y de la región.
Por supuesto, esto no significa negar de plano la presencia de los consagrados, como Juanón Lucero, Sentires o el propio Carnota.
Pero sí tal vez sugiere una redefinición de los propósitos fundamentales de la propuesta, para ir de menor a mayor, para darle un lugarcito preferencial a aquellos artistas bien de pueblo, que cantan para sus pueblos y que tal vez sólo pueden soñar con pisar alguna vez los escenarios principales del país, y no por falta de méritos, como lo prueban sobradamente la cantidad y calidad de artistas que tenemos sino porque, como bien apuntaba el amigo Germán Del Moral el viernes, hay una parte de nuestra cultura folclórica que, inevitablemente, también es negocio... y ahí se habla en otros términos.
Uno podría conjeturar que tal vez, y primero los carabelenses antes que nadie, la gente, el común de la gente, ha comprendido las circunstancias en que resurge el Festival de Carabelas y por eso no resultó sorprendente que el viernes, en la noche inicial, se contase con un marco de público muy bueno, que se apuntaba a superar ampliamente anoche. Y mayormente, como decíamos antes, convocado sobre la base de una mayoría de artistas locales y de la región... Lo que demuestra también lo que apuntábamos antes sobre nuestros artistas.
Así las cosas, no podemos menos que concluir, una vez analizados los resultados de la primera noche de Festival, y mientras esperábamos anoche la velada de cierre, que la cosa va por la buena senda.
Carabelas logró recuperar su ya tradicional festival para la localidad, para Rojas y para la región, superando ampliamente las expectativas iniciales, y todo invita a pensar que con este nivel de trabajo, de humildad, de esfuerzo y de cariño, por qué no, por lo que se emprende, el Festival Folclórico de Carabelas no sólo ha resurgido de sus cenizas sino que seguramente ha iniciado un camino, de menor a mayor, que traerá grandes logros proyectándonos hacia un futuro no demasiado lejano.
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