Un festejo que movilizó a muchos bahienses

El acto por el 9 de Julio realizado sobre la avenida Alem fue una de las celebraciones patrias con más concurrencia de los últimos años. El intendente dijo que toda conmemoración sirve para "abrir el pensamiento y realizar una nueva mirada" a la historia y los valores de quienes lucharon por un país mejor.
"Quiero pedirles, especialmente en estas circunstancias que vive la ciudad, que trabajemos con esperanza, tirando todos hacia adelante. Que no seamos habitantes sino ciudadanos que opinan y participan. Sigamos trabajando con fe, esperanza y solidaridad para estar unidos buscando el bienestar de todos".

Con estas palabras cerró ayer el intendente Gustavo Bevilacqua su discurso de diez minutos en el concurrido acto de celebración del 196 aniversario de la declaración de nuestra Independencia. Se trató probablemente de la celebración patria que más público congregó en los últimos años.

Bevilacqua habló desde el palco oficial armado en la avenida Alem, a la altura de calle San Juan, donde además se ubicaron el presidente del Concejo Deliberante, Carlos Moreno Salas, integrantes del gabinete municipal y autoridades militares y civiles. Hubo además dos palcos menores, uno a cada lado del principal, donde se colocaron los concejales, delegados municipales y funcionarios del gobierno.

El jefe comunal habló sobre las 12.30, luego de haberse entonado los himnos nacional y a Bahía Blanca.

Bevilacqua señaló que toda conmemoración sirve para "abrir el pensamiento y realizar una nueva mirada" a la historia y los valores de quienes lucharon por hacer mejor a nuestra patria.

Destacó la voluntad de los hombres que en 1816 decidieron quebrar no sólo el vínculo que se mantenía con España, sino también declararnos libres "de toda dominación extranjera", lo cual reflejó el espíritu de aquel tiempo.

"La historia nos muestra que hay momentos de una patria en los que hay que tomar determinaciones y, tanto para quien gobierna como para el pueblo, las mismas exigen dos cosas: carácter y valor", señaló.

En ese sentido destacó el protagonismo que en el acta de la Independencia se le dio a Dios --"El eterno", según lo mencionó-- como guía espiritual superior que maneja el mundo "a través de la providencia y el cuidado".

"Esto tiene que ver con los valores que debemos cuidar --Dios, la familia y la patria-- para, a partir de ellos, trabajar por el bien común. Para eso el carácter puede ser suficiente, pero sin valor es difícil defender nuestros principios", señaló.

Por último, Bevilacqua tuvo palabras de agradecimiento a "la oposición" --que se hizo presente con la presencia de varios concejales no oficialistas--, así como a "quienes manifiestan su manera de pensar", dirigiendo la mirada a un grupo de personas que se manifestaba en contra del dragado hacia Cerri (ver aparte), considerando que todos son partícipes de la construcción de una sociedad.

"Eso es, en definitiva, lo que primó aquel 9 de julio de 1816: un sentimiento federal, no centralizado, apuntando al bienestar de todos", finalizó.

El desfile. Ante una nutrida concurrencia --algo no habitual en la mayoría de los actos patrios-- se realizó en la avenida Alem, recorriendo el tramo comprendido entre calle Casanova y el complejo de la Universidad Nacional del Sur, un desfile cívico militar que durante casi dos horas fue acompañado con el aplauso constante de los concurrentes.

El mismo fue encabezado por Roberto Altuna, singular personaje que para este tipo de celebraciones se produce junto a su bicicleta con los colores de la bandera y alguna representación alegórica --en esta oportunidad, la casa de Tucumán--. Su participación fue reconocida por el intendente, quien descendió del palco para entregarle un cuadro con el escudo municipal.

Comenzó luego el paso de representantes de distintos establecimientos educacionales, encabezados por las escuelas primarias Nº 26, Provincia de Tucumán, y Nº 1, Nicolás Avellaneda, la más antigua de la ciudad, creada en 1856.

Cada establecimiento recibió de manos de Bevilacqua un cuadro con una copia del acta de la independencia nacional.

Fue luego el turno de las entidades de scouts, los centros de estudios folklóricos, peñas, escuelas de baile, centros tradicionalistas, colectividades extranjeras, chicos de la Plaza Tambor de Tacuarí, escuelas de fútbol infantil, escuelas de artes marciales, centros de jubilados, brigadas de voluntarios, centros de veteranos de guerra, fuerzas de seguridad, Prefectura Naval, Cuerpos de Bomberos, Armada Nacional y Ejército Argentino. Asimismo, desfilaron autos antiguos, motos y clubes de vehículos de distintas marcas.

El sol que apareció a poco de comenzado el desfile y la falta de viento dieron a la jornada un agradable marco, que se vio fortalecido por el reparto gratuito de chocolate realizado por personal del Ejército, las cientos de banderas que se agitaban al paso de los participantes y un clima de celebración que demasiadas veces aparece ausente en este tipo de fechas.

Al margen de la crónica

Extranjeros de acá. Mucho color aporta siempre el Centro de Colectividades Extranjeras, en este caso con italianos, alemanes del Volga, polacos, peruanos, vascos, sirios, valencianos, israelitas, chilenos y cubanos, entre otros.

Dragado. Una enorme gaviota con sus alas desplegadas y pintada de celeste y blanco acompañó a un grupo de manifestantes que se expresó en contra del proyecto de dragado del estuario hacia General Daniel Cerri. Portaban una pancarta con la leyenda "¡Basta de contaminación!" y carteles alusivos con expresiones como "9 de julio. Nada que festejar. Fuera bases militares y multinacionales". Cuando Bevilacqua terminó su discurso, se los escuchó cantar "No al dragado" por unos minutos, hasta el inicio del desfile.

Saludos. Dos saludos particulares recibió el intendente durante el desfile. Uno elaborado por una escuela de sipalki, que extendió frente al palco sus armas y brazos, ensayando un inequívoco gesto nipón, y otro realizado por el grupo "Peluqueras en acción", dependiente del municipio, que se detuvo y saludó cruzando con sus manos un peine y una tijera.

Combatientes. "Estos sí que se ganaron el aplauso", dijo un vecino al sumarse al que generalmente resulta el aplauso más fuerte de todo desfile: el paso de los ex combatientes de Malvinas. El propio locutor del acto saludó el paso de los soldados y civiles que participaron en la gesta de 1982 mencionando que se trataba de "nuestros héroes contemporáneos".

Escuelas de fútbol. Nunca deja de llamar la atención (y gratificar) la cantidad de escuelitas dedicadas a la práctica del deporte que trabajan en distintos barrios de la ciudad. Ayer pudo verse a representantes de El Cometa, Talleres, Sportivo Cerri, Saladero, Villa Harding Green, Grünbein, Alianza Whitense y Villa Delfina, entre otras.

Voz propia. Unos 30 alumnos de la Escuela Media Nº 3 se mantuvieron frente al palco oficial mientras la banda del Batallón de Comunicaciones Nº 181 tocaba el Himno Nacional, cantando el mismo mediante el lenguaje de señas.

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