Fervor popular en el aniversario de la muerte del "Gauchito" Antonio Gil

El lugar de veneración ubicado sobre la ruta nacional 123 en Mercedes amaneció ayer cubierto de banderas y velas rojas, que a modo de ofrendas dejan los fieles del "Gauchito Gil". Desde temprano los servicios fueron desbordados por unas 200 mil personas que llegaron a saludar a su "santo". Reinó el calor agobiante. El caos en el tránsito, los excesos, y las "avivadas" de los comerciantes estuvieron a la orden del día.
La festividad del Gaucho Antonio Mamerto Gil Nuñez, este 8 de enero en Mercedes superó todas las expectativas de la organización, como de los funcionarios a cargo de los operativos de seguridad y salud que se vieron desbordados, como cada año.

Se estimó que el predio de la Cruz Gil a la vera de la ruta nacional 123 y sus adyacencias reunió a más de 200 mil personas a lo largo de la jornada.

En los primeros minutos del domingo 8, con bombas de estruendo y fuegos artificiales los devotos saludaron al santo pagano. Por la mañana, un grupo de jinetes encabezó la tradicional procesión llevando en andas la Cruz Gil que en esta oportunidad fue acompañada por una multitud de seguidores vestidos con trajes típicos del color que identifica al Gaucho.

Alrededor de las 9.30 de la mañana el tránsito sobre la ruta 123 fue interrumpido por el paso del grueso de los promeseros hacia el santuario donde fue depositada la Cruz.

Luego de ello volvió a ser incesante el movimiento vehicular en las rutas, en la ciudad y el ingreso de gente al hospital local donde, según trascendió extraoficialmente, recibieron atención médica personas de todas las edades por descompensaciones propias del calor, alcoholizadas, accidentadas, etcétera.

Mientras que, en el predio de la Cruz Gil, en masa, la gente bajo el sol radiante y con una temperatura que rondaba los 35º C tuvo que armarse de paciencia para llegar hasta la tumba del Gaucho, como también para acceder a los servicios esenciales: comida, bebida y aseo.

TIERRA DE NADIE

El caos fue notable. "Superó todo lo imaginable", dijo a EL LIBERTADOR un periodista de la localidad que reveló que los excesos estuvieron a la orden del día.

Las "avivadas" de los comerciantes, que sin control alguno, se dedicaron a "estafar", formaron parte de las denuncias públicas. Las bebidas se vendieron a precios exhorbitantes al igual que la comida. Por dar un ejemplo la cerveza de un litro se conseguía a 30 pesos, y una parrillada para una persona a 120 pesos.

"Fue imposible ejercer algún tipo de control por parte de la Municipalidad", comentó una fuente a este diario y en ese sentido reveló también que unos diez policías habrían sido sancionados por el Jefe a cargo del operativo de seguridad. El motivo de la sanción supuestamente fue el cobro de la entrada al predio de la Cruz Gil por parte de los uniformados. Aclararon desde la organización que el ingreso era totalmente gratuito.

El transporte público de pasajeros se vio colapsado y a sabiendas de ello, remises y minibuses de la Capital correntina se llegaron a Mercedes para trabajar. Varios vehículos fueron secuestrados por la Dirección de Tránsito, por carecer de la habilitación correspondiente para prestar el servicio.

HOTELES COLMADOS

Con la plaza hotelera colmada, los más precavidos trajeron sus carpas y se instalaron a la orilla de la ruta, bajo la sombra de los escasos árboles y en las plazas de la ciudad, con tal de estar presentes en los festejos que culminaban anoche.

Con una misa y procesión los fieles honraron a su santo

MERCEDES. En la parroquia Nuestra Señora de las Mercedes, muy temprano se ofició una misa por el eterno descanso del gaucho Antonio Gil, quien fuera asesinado el 8 de enero de 1878, a manos de la Policía.

La celebración en la que predominaron las imágenes del santo profrano, banderas rojas y botellas de agua, estuvo presidida por el párroco Luis María Adis.

Finalizado el oficio religioso, La Cruz que se venera fue trasladada por una multitud, en procesión hasta el santuario, distante 8 kilómetros del casco urbano de Mercedes, reveló un medio periodístico local.

La colorida caravana marchó acompañada por la música litoraleña y al grito del sapucay.

Al santo no reconocido por la Iglesia, se le atribuyen todo tipo de milagros y su leyenda está más vigente que nunca. El relato sobre su vida y muerte revela que Gil Nuñez era perseguido por la Polícia acusado de desertar de las fuerzas de seguridad de fines del siglo XIX.

El gaucho Gil murió en 1874 decapitado y su primer milagro habría ocurrido momentos antes de su muerte: Antonio Gil le dijo a su verdugo que, luego de que le diera muerte, de regreso a su casa encontraría a su hijo muy enfermo, pero que si lo invocaba, sanaría, y así habría sucedido.

Desde entonces, los devotos del Gauchito, le hacen ofrendas y le prenden velas rojas en el lugar donde se cree que murió.

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