La señora que cobraba los helados no pudo ocultar su contrariedad ante la cantidad de feriados que propone el calendario. El comercio no puede afrontar el pago de las horas extras del personal, porque no tiene ventas. Las calles estan desiertas. Con los servicios pasa lo mismo.
Uno ocurrió durante el fin de semana largo de Carnaval, que me sorprendió en pleno centro de la ciudad de Mendoza. Era lunes, pero en la calle no había más que turistas aburridos.
En la heladería \"estrella\", su cajera destilaba contrariedad. Su argumento era más o menos así:
Salvo en los centros de turismo, al resto del comercio y los servicios, tantos feriados son matadores para la actividad. Aún para la ciudad de Mendoza, decía.
La gente que llega se siente estafada, no tiene donde ir, porque los lugares están cerrados. Salvo que haya comprado una excursión.
Este tema también se conversa en Quilmes, porque el cuadro afecta directamente a una ciudad sin atractivos turísticos que compensen la actividad paralizada. Durante los feriados, los quilmeños gastamos nuestro dinero fuera.
Es decir, a lo sumo generaremos puestos de trabajo lejos, lo que es seguro que castigaremos los propios. Un buen tema para seguir analizando.
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