El miércoles en Villa Diamante venta de ropa. También reciben donaciones. Buscan sostener el comedor, mantener el edificio y terminar las obras del hogar de tránsito. De la obra sustrajeron la instalación eléctrica.
El ropero mencionado tiene una doble finalidad, que es la de condonar vestimenta a quienes realmente lo necesitan, y por otra parte destinar prendas para la venta a precios en extremo populares, que van de 5 a 10 pesos un par de zapatos, dos pesos una remera, constituyéndose en “los ingresos que nos ayudan a sostener el comedor”.
El hogar ha logrado sostenerse en la independencia y la autodeterminación de sus ideas, lo cual le ha permitido trascender a los hombres y alcanzar una referencia al barrio entero. Es el salón de usos múltiples al que todos acceden, en el que se festejan cumpleaños, se realizan reuniones, se intercambian ideas. Pero no se puede sostener de meras intenciones, allí es donde la solidaridad reclama reciprocidad.
Para colaborar basta con ir a comprar, “muchos vienen a comprar ropa, por ejemplo de trabajo”, otros pueden hacerlo con ir a la feria o con la mera donación de las prendas. Como siempre, la idea, para que efectivamente se manifieste la solidaridad, es que las prendas o los utensilios donados puedan recuperarse, que no demanden más recursos –en tiempo y dinero- que el que se le pueda otorgar. Quienes trabajan en el hogar son colaboradores, y como tales, su esfuerzo y tiempo es una donación hacia la comunidad.
Para quienes deseen realizar donaciones y no quieran molestarse hacia el hogar, pueden solicitar que alguien los retire llamando al teléfono420409, o llevarlo al negocio de Álvarez (Logos) en avenida San Martín.
En el salón del hogar antiguamente funcionaba el Centro Complementario. La herencia cultural y comunitaria es muy fuerte. Álvarez recuerda que “se creó en el 2000, y se va reconvirtiendo” de acuerdo a las necesidades del ambiente, hasta que “de comedor de ancianos, con la crisis de 2001 hasta el 2003, empezaron a ir los chicos con lo que llamábamos comedores de fin de semana. Con el tiempo se transformó en uncentro generador de actividades del barrio, porque lo que hoy es la escuela de adultos que funciona en la 51, a nuestra iniciativa funcionó por dos años en el comedor. La comisión de fomento del barrio se formó a instancias del comedor y ha sido sede. Éste es el lugar neutral. Ahora hay un taller de pintura de murales, el grupo Alma de Danzas tiene su sede ahí, un grupo de apoyo escolar, otro de catecismo, todas las actividades del barrio pasan por el San Francisco”.
Párrafo aparte mereció de parte del militante social las actividades de “un grupo de estudiantes del Cervantes que están pintando el salón grande del hogar. Hace algunos años, del Jesús Sacramentado, habían hecho una campaña para conseguir pintura, y éste año nos toca pintarlo. Así que hay devolución”, sostiene Álvarez.
Con la misma simpleza con que cuenta la historia, Álvarez desanda proyectos, que “ahora nos ha atrasado esto”, define para referirse a los hechos vandálicos que culminaron con la sustracción de la red eléctrica recién instalada. Insiste en positivo, “tratamos de terminar las tres habitaciones que hemos hecho con muchísimo sacrificio, con aportes del gobierno de Navarra y de privados, en realidad como podemos. Queremos que funcionen como hogar de tránsito alternativo; siempre hay gente que necesita un lugar por algunos días, y para eso lo hacemos”.
Lejos de la impotencia, Álvarez desarrolla que “habíamos cerrado con llave las puertas, pero le habíamos sacado las persianas de aluminio para prevenir, esperábamos las rejas para terminar la obra. No es gran cosa lo que se llevaron, son habitaciones de tres por tres, por lo que sólo se han llevado metros de cable y cajas externas. En dinero no es mucho, pero es todo porque aquí es todo solidario, peso a peso”.
El militante recuerda que el peor problema “en dinero efectivo es el mantenimiento, como luz y gas, que aún no hemos podido realizar la conexión. No podemos hacer la obra –relata-, el Municipio nos ha comentado que el costo de obra por frente no nos lo cobrará, pero tenemos que hacer la conexión. No importa, hay que seguir”, dice con sapiencia.
El comedor se ha ampliado. Desde hace unos meses, “en diálogos con la Directora del Centro Complementario se ha decidido dar de comer a los chicos, al menos un día del fin de semana. Eso es porque los chicos llegaban al lunes con hambre, eso es por diversos motivos, nos llevó muchas decisiones tomar la decisión. En general todas las familias cobran asignación por hijo, tienen algún trabajo o changa, pero también hay un problema de educación, porque las mamás no cocinan. Igualmente, decidimos dar de comer los sábados, dando una buena comida”. A modo de ejemplo cuenta que el último sábado almorzaron ñoquis con helado de postre, “el día del Niño les dimos hamburguesas con papas fritas y coca, como corresponde a un buen festejo”.
Hoy a los abuelos que van todos los días, los sábados se suman entre 25 y 30 niños al comedor San Franciso de Asís.
Los ingenios al momento de obtener recursos son inagotables, “desde la mamá de un viejo amigo que me llamó para que pase a buscar cincuenta pesos a una señora –que exige el anonimato- que cumplió sesenta años, como regalo pidió comida no perecedera, llenó un acoplado”, a lo que agrega los comercios de siempre, amigos y los eternos colaboradores. “Son cosas que llenan el alma”, sintetiza
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