II Feria del Libro de Rojas: ¿Qué decir, que no se haya dicho ya...?

Las bibliotecarias escolares, Inspección y el gobierno local pergeñaron una segunda edición memorable del evento, que evidentemente ya está debidamente consolidado como uno de los acontecimientos artísticos, culturales y literarios de Rojas y toda la región - Miles de personas visitaron la parte estática de la muestra, participaron de las numerosas propuestas y le dieron un marco impactante al cierre con Dolina
Medio en broma, medio en serio, le comentábamos el domingo por la noche a una de las bibliotecarias integrante del grupo organizador, tras la inolvidable presentación de Alejandro Dolina (ver aparte) que sinceramente ya no sabíamos qué decir al respecto de la Feria del Libro de Rojas.

Es que claramente -felizmente- las palabras ya resultan cuasi mezquinas para expresar qué brillante, qué impactante, qué inolvidable ha sido esta segunda edición de la Feria del Libro de Rojas, un acontecimiento literario, artístico, cultura y educativo que, por peso propio, por propia gravitación, ya es uno de los eventos más importantes del distrito y, de hecho, a nivel de toda la región.

Era previsible: la primera edición de la Feria del Libro de Rojas resultó magnífica. Recordábamos, inter nos, cuánto nos había impactado la calidad de la organización, en general, y el concepto de la propuesta, en particular, que tuvo momento tan conmovedores como el recital del Tano Alejandro Apo, o la charla y la presencia de Estela de Carlotto, presidenta de Abuelas de Plaza de Mayo.

En esa oportunidad nos preguntábamos sobre todo cómo haría el grupo organizador para superarse a sí mismo: hicimos mal en dudar, aunque fuera en forma bienintencionada, de la creatividad y capacidad de trabajo de las bibliotecarias escolares, de la jefatura de Inspección, del Centro de Investigaciones Educativas y, en suma de todos quienes colaboraron en la organización del evento.

Esta segunda edición de la Feria del Libro de Rojas no sólo superó en calidad y variedad de propuestas a la del año anterior, sino que claramente demuestra que la semilla sembrada en 2009 ha germinado positivamente: tenemos los rojenses un evento de impactante calidad, pergeñado bajo un concepto importantísimo -generar lectores- que está evidentemente destinado a trascender y a perdurar.

Los cuatro días vividos desde el miércoles hasta el sábado últimos, plenos de actividades, de novedades, de gratas sorpresas, de propuestas interesantísimas, han sido indudablemente inolvidables.

En ese marco puede decirse, sin exageración alguna, que Rojas vivió una verdadera fiesta cultural, plena de instantes inolvidables.

Así, miles de personas, entre chicos y grandes, visitaron los stands literarios, educativos y culturales de la parte estática de la muestra, montada en el Centro Español, y participaron del sinnúmero de propuestas realizadas en las distintas subsedes, para confluir, finalmente, en ese brillante broche de oro que propuos Alejandro Dolina en el Teatro Italia.

La II Feria del Libro de Rojas pasó con gloria por nuestra ciudad. Claro está, todas las expectativas y los mejores augurios se focalizarán ahora en lo que será la tercera edición del evento, el año que viene.

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