La fiscal y el abogado de la familia sostienen que el acusado mató sobre seguro. Para la defensa, es un caso de emoción violenta.
La fiscal Laura Lasarte sostuvo en su alegato que Flores citó a su ex pareja “para darle muerte en forma alevosa”, es decir, aprovecharse de su estado de indefensión, y aclaró que la débil resistencia que opuso la víctima “no implica que no haya alevosía”.
“Ella fue confiada a la cochera, ahí fue emboscada”, dijo la fiscal y sostuvo que el homicida, en su intento de fuga “tuvo la sangre fría de armarse el bolsito, la mochilita, cambiarse de ropa y llevarse el cable del cargador del celular con que la ahorcó”.
La fiscal fue clara: “La demolió a golpes, después de semejante paliza la ahorcó”. Para sostener esa postura, detalló nominalmente del informe de autopsia, la multiplicidad de lesiones que presentaba el cadáver. En ese instante la madre de la joven rompió en llanto y la fiscal se disculpó ante la madre. “Si esto no es alevosía, no se que entiende el Tribunal por alevosía”, disparó Lasarte ante los jueces.
Como planteo subsidiario la fiscal pidió una condena de 22 años de prisión por el delito de homicidio simple y valoró como agravantes de la pena “la escasa edad de la víctima, la diferencia física (entre víctima y victimario), la vulnerabilidad psicológica (de la joven) previo al ataque y el actuar sobre seguro, sin ningún riesgo” para el acusado.
Por su parte, el letrado Julio Beley, en representación del particular damnificado, sostuvo que se trata de un homicidio doblemente calificado por alevosía y ensañamiento. “Se trató de un hecho traicionero que se podría haber evitado” dijo el letrado y recordó la denuncia previa de la joven con un pedido de restricción de acercamiento del acusado, que nunca fue notificado judicialmente, pese a que Flores trabajaba a menos de cinco cuadras de la sede del fuero Penal de La Plata.
Para Beley se trató de “un acto total de violencia de género. Hablamos de violencia física y psicológica por el solo hecho de ser mujer” y recordó que Argentina adhirió al tratado internacional Belem Do Para, para prevenir, sancionar y erradicar la violencia contra la mujer, que tiene rango constitucional.
“Para qué le rompió toda la cara si la iba a matar”, se preguntó el abogado para justificar el ensañamiento (provocar dolor innecesario a la víctima). El acusado “ordenó sus actos, la citó en un lugar público, esperó que se vaya el último auto de la cochera y la atacó por detrás”, graficó. Para el abogado, Flores “gozó con pegarle y el premio fue matarla”.
“Siempre se aprovechó (económicamente) de la víctima, de su inexperiencia, Victoria para él era un trofeo, era de él o de nadie, hubiese sido más loable que se mate él”, dijo Beley para luego aclarar que no le desea la muerte a nadie y acompañar los dos planteos condenatorios requeridos por la fiscal.
“La condena no le va a devolver la vida a Victoria, la madre a su nena y la hija a su madre, pero la sociedad tendrá un mensaje de la Justicia que este acusado no caminará libre”, cerró su exposición el letrado.
La defensa. A su turno el defensor oficial Manuel Bouchoux no discutió la autoria material del homicidio, pero sí peleó por la calificación del hecho. “Sabemos poco del hecho, la acusación está plagada de afirmaciones que no están sustentadas en prueba alguna, se trata de un hecho horrible de base pasional”, consideró.
“No podemos conocer ciertamente qué ocurrió en el interior de la cochera”, aclaró para luego sostener que tras la ruptura de pareja su defendido ingresó en una “tormentosa situación emocional” y que “necesitaba ayuda psicológica”, por lo que concluyó que se trata de un caso de homicidio en estado de emoción violenta, establecido en el artículo 81 inciso a del Código Penal donde se establece que “se impondrá reclusión de tres a seis años, o prisión de uno a tres años, al que matare a otro, encontrándose en un estado de emoción violenta y que las circunstancias hicieren excusable”.
Como planteo subsidiario solicitó el mínimo de la condena por homicidio simple, es decir, ocho años de rejas.
Tras los alegatos el procesado se mantuvo en silencio y los jueces dispusieron que la lectura de la sentencia será el próximo jueves 28 de febrero a las 11 horas.
El caso. La tragedia se desató en la tarde del 14 de mayo de 2011 en el estacionamiento donde trabajaba Flores, de 23 años. Era sábado y allí el asesino estaba junto a su ex pareja cuando, según se sospecha, comenzó una discusión que derivó en una andanada de golpes contra la chica. La muerte se produjo en el acto, según confirmó la autopsia.
Tras el hecho, Flores llamó por teléfono a un familiar y le dijo: “Me mandé una cagada bárbara. Vení a la cochera”. Inmediatamente cortó y llamó a otro familiar, a quien confesó el crimen: “La maté boludo, la maté”. Luego huyó rumbo al conurbano, donde más tarde fue detenido.
Síntomas. Los familiares de los protagonistas de esta historia dieron cuenta en el expediente de una relación conflictiva. La amenazaba y le decía que iba a ser “difícil” que se librara de él.
Milagros Olsen, amiga de la pareja, aseguró ante el fiscal Juan Cruz Condomí Alcorta que semanas antes el acusado le dijo: “La mato y después me mato”.
En dos oportunidades la víctima radicó denuncias penales solicitando medidas de restricción. Una vez, Flores rompió los vidrios y prendió fuego uno de los autos que Victoria había heredado de su papá.
Victoria y Leonardo vivieron juntos durante cinco años y tenían una hija de tres. Se separaron en enero de aquel trágico 2011, cuando él tomó sus cosas y se fue a la casa de su mamá. Él quería volver y ella que su hija tuviera un padre, por eso le mintió a su mamá y en lugar de ir a pasear, ese sábado fue a encontrarse con su ex, sin saber que la sorprendería la muerte.
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