Las fechas van y vienen, pero en el fondo Lo que importa es el proyecto

Una vuelta de rosca más y el proceso electoral parece tomar, otra vez, un rumbo distinto. Los entusiastas de ayer, hoy aterrizan en el campo de la cautela, mientras que los rostros adustos de días pasados, ahora son una reserva de ilusiones y optimismo.
Los candidatos están alcanzando picos de tensión, se comen las uñas y, en algunos casos, hacen tronar la interna en sus respectivos partidos. Simultáneamente, la judicialización de las elecciones en San Salvador de Jujuy por cargos municipales, mantiene a la masa de electores en un escenario laberíntico, en el que todos se muestran desorientados y, por lo menos hasta hoy, con más probabilidades de terminar perdiéndose que encontrar el camino que conduce a la salida. ¿Será esta única o desdoblada?. Es por ello que toda la atención está centrada en lo que pueda resolver en las próximas horas la Suprema Corte de Justicia de la Nación, el recurso de última del Frente para la Victoria para mantener el 23 de octubre como fecha para los comicios municipales en Capital.

Raúl “Chuli” Jorge, entre resoplidos de alivio, volvió a ver la luz con el fallo de la Cámara Nacional Electoral que avala la convocatoria desdoblada para el 20 de noviembre, favorecido también por al decidido accionar de Gerardo Morales en Capital Federal. Lo que para los candidatos capitalinos de Unión para el Desarrollo Social es una bendición, para otros dirigentes del radicalismo que engrosan las listas de candidatos a cargos legislativos termina siendo motivo de discordia y malestar, porque entienden que para el 23 de octubre eventualmente no contarían con la tracción de votos que suponen es capaz de lograr el hoy Intendente, generándose un escenario de roces, el cual ahora pocos se esfuerzan por disimular y que Morales tendrá que neutralizar con urgencia para que la sangre no llegue al rio.

Llamativamente, la disputa entre las fuerzas tradicionales, apartada del terreno político e instalada de lleno entre trincheras judiciales, está dejando escaso margen para tomar contacto con las propuestas de gestión y el necesario análisis de estas. Los nombres están en vidriera, pero de sus programas hasta aquí poco y nada se pudo palpar. Pedro Segura, Raúl “Chuli” Jorge, José Luis Martiarena, Carlos Daniel Snopek, Federico Medrano, son algunos de los nombres que coparon la arena electoral en Capital y en la mayoría de los casos la judicialización, con sus lógicos vaivenes, modifica de manera constante sus respectivas estrategias de comunicación y proselitismo.

Esta no es una cuestión menor, puesto que un electorado maduro sabe que en nombres y símbolos puede acunar la esperanza de vivir en una ciudad mejor, sin embargo es consciente de que las respuestas a sus necesidades cotidianas las encontrará, o por lo menos las puede buscar, casi exclusivamente en una plataforma electoral.

El Frente para la Victoria presentó días pasados una idea generalizada de sus propuestas, dedicando especial atención a los programas urbanos previstos para la Capital, todos ellos sustentados en lo que pueda hacer la administración provincial, en el marco de su fructífera relación con la Nación. No es otra cosa, en definitiva, que la inclusión de San Salvador de Jujuy al modelo kirchnerista, una propuesta válida si se tiene en cuenta el significativo progreso urbano de algunos municipios (caso de Palpalá), en principio con escasos volúmenes de recursos a disposición.

En la otra vereda, el frente Unión para el Desarrollo Social se empeña por estos días en mostrar mediáticamente obras y emprendimientos, muchos terminados y otros navegando en el mar de los compromisos y la paciencia del vecino, pero con escasa o nula presencia de candidatos en las calles y muy especialmente en los barrios, soslayando la importancia que reviste mostrar gestión en un cara a cara con la gente.

Por otra parte, el Frente Primero Jujuy, el Frente Amplio Progresista y el partido Unión y Libertad, se muestran coincidentes en una línea de acción: están enfrascados en el discurso confrontativo, crítico del rol desempeñado por radicales y justicialistas en los últimos años, dejando de lado los réditos que les podría reportar una campaña propositiva. Desde ya tienen mucho por criticar desde lo que debería ser una noble vocación constructiva, pero no les quepa duda: más tienen por proponer desde el compromiso y la seriedad. La realidad de la ciudad y sus instituciones así lo demuestran.

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