El año 2010, no fue un año de los que se calificaría como “muy grato” para el oficialismo provincial, porque fue un año donde los docentes dijeron “basta” y comenzaron uno de los paros más extensos de los que se tenga memoria y que, según Héctor Copelli, gracias a ese paro se logró el aumento sobre el básico más alto desde el año 2004.
Pero ¿Qué tiene que ver el 27 de febrero, el 2010 y el actual 2012 en común? Como ya dijimos, en 2010 se realizó el paro docente más extenso de los últimos años, y precisamente el 27 de febrero comenzaron las protestas en cada localidad provincial, donde los docentes se manifestaron con pancartas y vestimentas alusivas, irónicamente, al gran gasto que demanda el Carnaval de Río en San Luis.
Y el 27 de febrero de 2012, dentro de muy pocos días, se dará comienzo en la localidad de Merlo, al ciclo lectivo 2012, aún cuando ese día es feriado y solo estén obligados los alumnos y docentes del departamento Junín, como se aclaró recién ayer.
¿Siguen sin encontrar relación? Pues, para ese día, hay sectores docentes que se están autoconvocando para concurrir a la Villa de Merlo, para protestar por las políticas educativas del oficialismo y seguramente, con el aumento ya conocido, para mostrar la disconformidad hacia su porcentaje.
Pero más allá del porcentaje anunciado, donde está radicada la disconformidad, es en la total falta de diálogo que tiene el gobierno con los los trabajadores del sector estatal.
Primero les dijeron que no habría paritarias y que se esperaría a tener en mano el resultado de la paritaria nacional, algo que se está demorando preocupantemente.
Finalmente no esperaron ningún resultado a nivel nacional, pero el gobernador Claudio Poggi -quien no se reunió con los docentes que se lo pidieron- recibió a todos los demás sectores que se lo solicitaron oficialmente, y finalmente anunciaron el aumento de manera sorpresiva y sin discutir los porcentajes.
Es obvio que los funcionarios quisieron “primerear” a la Nación y al resto de las provincias, para alardear de ello, como ya es una mala costumbre de querer demostrar ser “los mejores de lo mejor”, pero muchas veces el ser primero no necesariamente resulta ser el mejor y en esta oportunidad, seguramente el conjunto de hechos -no querer el diálogo, ignorar las paritarias, el anuncio imprevisto del aumento-, no lograrán más que caldear mucho más los ánimos.
Habrá que esperar qué pasa el próximo 27 de febrero para saber cómo se tomaron todos estos hechos por parte de los docentes provinciales.

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