No será fácil para las FARC reemplazar a su jefe abatido Alfonso Cano

Se abrirá una puja por el poder en su interior. Aunque en un comunicado insistió en que la lucha armada seguirá, el grupo terrorista vive una crisis de liderazgo por los duros golpes del Ejército colombiano en los últimos tiempos
La muerte de Alfonso Cano es el resultado de una estrategia adoptada en los últimos cuatro años por el Gobierno colombiano que constitió en tomar como objetivo principal del accionar antiguerrillero a los altos mando de las FARC. La eliminación de los jefes, además del daño estratégico que le causa al grupo terrorista, tiene un efecto desmoralizante muy intenso en las bases.

El especialista en temas de conflicto y paz, Ricardo Correa Robledo, sostiene en un artículo recientemente publicado que este enfoque fue posible, entre otras cosas, "por el impresionante avance en tecnología, combate aéreo y aéreo transportación", verificado en el Ejército colombiano. "Si miramos bien, en las operaciones exitosas de la Fuerza Pública contra las FARC pesan poco los combates y mucho acciones como ésta", agrega Correa, en referencia a las caídas de varios jefes y cuadros intermedios.

El reemplazo de los cabecillas abatidos no será tarea fácil, sobre todo considerando que en los últimos tiempos las FARC han perdido a varios referentes históricos. "Sin Cano, sólo un liderazgo de Iván Márquez podría augurar un camino hacia una salida negociada, aunque es muy difícil que (la guerrilla) vaya a abrirse de inmediato a negociaciones", explicó el analista Bernardo Gutiérrez. "Él sabe cómo negociar; el problema es que todos los frentes de las FARC y los siete miembros del secretariado de la guerrilla lleguen a un consenso sobre la necesidad de volver a la mesa de negociaciones como única salida", agregó.

El ex canciller Rodrigo Pardo consideró que éste es un momento muy positivo "para avanzar hacia un acuerdo de paz (porque) la guerrilla está golpeada y en algún momento debería recapacitar en ese sentido".

Sin embargo, las Farc no muestran ninguna intención de sentarse a dialogar con el Gobierno. En un supuesto segundo comunicado divulgado este domingo a raíz de la muerte de Cano, volvieron a ratificar la lucha armada y se burlaron de los "ilusos" al recordar que su abatido líder consideraba que "desmovilizarse es traicionar".

Igualmente, la historia reciente está llena de intentos frustrados de negociar la paz, en particular la que tuvo lugar bajo la administración de Andrés Pastrana y que se frustró en 2002 cuando quedó claro que las FARC sólo habían buscado ganar tiempo para rearmarse.

Precisamente, uno de los posibles sucesores de Cano, Iván Márquez, cuyo verdadero nombre es Luciano Marín, fue partícipe de ese engañoso proceso. Al igual que el jefe fallecido, tiene perfil político e intelectual. Y ha visitado varias veces al presidente de Venezuela, Hugo Chávez.

Un segundo nombre en danza es el de Rodrigo Londoño, alias Timochenko, por su formación como médico en la Europa comunista. Es jefe del bloque militar más importante de la organización. También un hermano del Mono Jojoy -jefe militar de la organización recientemente abatido por el Ejército- apodado Granobles- integra la lista de reemplazos.

Los otros son Milton de Jesús Toncel, alias Joaquín Gómez, quien estaría bastante deteriorado de salud; Pablo Catatumbo, conocido por sus actividades en el tráfico de drogas, y Félix Antonio Muñoz, alias Pastor Alape.

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