San Juan.- El emprendimiento, llevado a cabo por productores caprinos de Valle Fértil, ya cumplió los cinco meses de funcionamiento. Los resultados obtenidos en ese período dan cuenta de una transformación más que positiva.
Este es el caso de la primera fábrica de helado de leche de cabra en el país, ubicada en la villa cabecera de Valle Fértil.
El emprendimiento ya cumplió los cinco meses de funcionamiento y los resultados obtenidos en ese período dan cuenta de una transformación más que positiva de un sector durante años dejado de lado por las políticas públicas.
Daniela Gaetano, coordinadora de la Ley Caprina en San Juan, señaló que el planteo del proyecto surgió con el objetivo de aprovechar las grandes cantidades de leche de cabra que se producen durante los meses de verano y que por falta de mercados de consumo los productores terminaban desechando.
“Casi la totalidad de la leche producida se destina a la elaboración de quesos, ya sean artesanales o industriales, los cuales tienen mayor demanda durante el invierno. Es por eso que se pensó en volcar parte de la producción obtenida a la elaboración de productos de consumo estival, que coincidan con los picos de producción estacional de la leche, menos perecederos y que puedan ser consumidos por la población local”, explicó Gaetano.
Este proyecto, cuya idea fue expuesta hace varios años a nivel nacional pero nunca fue llevada a cabo, se concretó con la inauguración, el pasado 17 de diciembre de esta primera fábrica de helados de leche de cabra.
El concepto es sencillo. La producción de la leche, fabricación y comercialización de los helados, y hasta el control de las cuentas correspondientes al emprendimiento, deben realizarlo los mismos productores. Ellos son aproximadamente 40 productores caprinos que pertenecen a la Asociación de Productores de Astica y de otras organizaciones de la zona.
Desde el programa de Ley Caprina, junto con la Asociación, armaron el proyecto y con el dinero aportado por la Nación previsto en la legislación nacional (418 mil pesos), compraron todos los elementos necesarios para comenzar con la producción: maquinarias, insumos, heladeras, etc. Además, adecuaron el local en el que actualmente funciona esta pequeña empresa, ubicada en el Barrio Evita, en la Ruta Provincial 511. Allí vive Isabel Cortez, más conocida como Chabela, una auténtica institución en el Valle en la elaboración de helados artesanales. Fue ella quien les enseñó a los productores los secretos de la elaboración de este producto tan apreciado en los días de calor.
Cómo funciona
Según contó Daniela Gaetano, cada productor vende la leche de sus cabras a la fábrica, por la que cobra actualmente 3 pesos el litro (pretenden que sea mayor en un futuro próximo); ellos mismos fabrican los helados y después salen a venderlos. A fin de mes, destinan una parte de la recaudación para la compra de insumos y el resto se reparte entre quienes participaron de la elaboración. Es decir que obtienen doble ganancia, tanto por la venta de la leche como por la de los helados.
La coordinadora de la Ley Caprina en San Juan destacó la voluntad y predisposición de los productores caprinos a la hora de encarar este desafío. “Están todos involucrados. El que está ordeñando después va, se lava las manos y fabrica los helados. Son increíbles. No es fácil desarrollar un proyecto así. Hay que creer en el proyecto para llevarlo a cabo”, dijo.
De hecho, cuando se les planteó la idea a los productores, lejos de desestimarla, donaron voluntariamente la leche para comenzar la elaboración.
Desde entonces, no han parado de producir y tienen expectativas de seguir creciendo.
De acuerdo con los datos aportados tanto por Gaetano como por su colega, Francisco Fontivero, durante el primer trimestre del año se vendieron 710 kilos de helados de leche de cabra. Los sabores fueron de los más variados, desde los tradicionales como chocolate o dulce de leche, hasta los especiales, como el de cidra, un fruto que solamente crece en tierras vallistas.
Gaetano aclaró que el proyecto no está pensado para que la fábrica se convierta en una gran empresa, sino que el objetivo particular era lograr que los productores pudieran vender la leche de cabra, cuyas cantidades de producción no son para nada despreciables. En promedio, los productores involucrados en el proyecto produjeron entre 400 y 450 litros de leche de cabra por mes. Antes de la fábrica, la mayor parte de esa leche se tiraba a los campos, hoy se transforma en helado.
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