Fayt, el juez que irrita a los Kirchner

Por Ana Gerschenson

"La Corte no es un trabajo full time, sino full life", suele repetir Carlos Fayt, el patriarca de los jueces de la Corte Suprema de Justicia, cuando alguien le pregunta si planea jubilarse después de 26 años de permanencia en el Alto Tribunal.

Los 92 años de este magistrado de origen salteño y pasado socialista son por estos días el motivo principal de los ataques kirchneristas a la continuidad en su cargo. Pero se sabe que no es la longevidad del juez el problema del oficialismo, sino la contundencia con la que ha cuestionado acciones del Gobierno y sobre todo de Cristina Kirchner en los últimos meses. Basta con recordar las últimas declaraciones en la puerta de su departamento en Barrio Norte.

Fayt calificó como "tonterías" las palabras de la Presidente cuando se quejó de la existencia de jueces "delivery", y hasta se atrevió a aconsejar que era necesaria "una cuota de inteligencia para dominar el conflicto" institucional generado por los decretos de necesidad y urgencia firmados por Cristina para pagar la deuda externa con reservas.

Además, el juez fue uno de los propulsores del comunicado por el que el Tribunal le pidió "mesura" al Gobierno, palabras que a la Presidente le sonaron, "a censura", según dijo luego públicamente.

Carlos Santiago Fayt se ha convertido en el vocero incómodo de una Corte que, hasta hace poco, era exhibida como un logro del gobierno de Néstor Kirchner, ya que durante su mandato se designaron a cuatro de sus siete integrantes, todos prestigiosos juristas.

Podría haber sido juez de la Corte desde mediados de los ‘60, cuando un enviado del ex presidente Arturo Illia le ofreció una banca en el Tribunal. "Pero alguien me dijo que debía aceptar públicamente la ampliación del número de jueces y rechacé la oferta", recuerda. Veinte años después, a días de la asunción de Raúl Alfonsín en 1983, aceptó el desafío."Creí que era mi deber servir al país", rememora en una extensa entrevista que concedió a la revista Lecciones y Ensayos de la Facultad de Derecho.

En 1931 ingresó al Colegio Nicolás Avellaneda. "En tercer año, me constituí en el orador del colegio que hablaba en los actos y me convertí en el co-director y fundador de la Revista Voluntad". Por lo que antes que abogado, fue periodista.

Luego la política ganó terreno en su vida. Fue a una conferencia que daba "un tal Nicolás Repetto" y definió su acercamiento al socialismo.

Es complejo resumir una vida tan activa como la de Fayt. Ajedrecista profesional, candidato a gobernador de Salta en 1957, doctor en Jurisprudencia, escritor prolífico sobre derecho y ciencias políticas, docente universitario. Es autor de por lo menos 35 libros, algunos de ellos reeditados, como el muy actual La naturaleza del peronismo. Es el mismo texto que le aconsejó leer hace poco al líder de la CGT, Hugo Moyano, luego de las críticas del sindicalista a la Corte.

En su haber también constan varios intentos de juicios políticos, como el que en 2002 lo cuestionó por haber sido juez y parte (no había declarado un depósito bancario) en las demandas judiciales contra el corralito financiero.

Fayt tiene hasta un caso con su nombre. Es el fallo de la Corte que en 1999 declaró inconstitucional una cláusula de la propia Constitución introducida en 1994 y que establecía que los jueces de más de 75 años debían tener acuerdo en el Senado para seguir en el cargo. Para el Tribunal esa disposición vulneraba la garantía de inamovilidad de los jueces. Y lo cierto es que hoy, aunque desde la Casa Rosada se reclame su jubilación, el caso que lleva su nombre lo ampara.

Galante, vital, dogmático, suele regalar alguna de sus obras como sello personal a quienes lo visitan.

Los días de frío no va a su despacho, y es sabido que no le gusta festejar sus cumpleaños. Se siente joven, como relata un pasaje del libro Justicia era Kirchner, que escribieron los periodistas Pablo Abiad y Mariano Thieberger: "El hombre tiene la edad de sus arterias, contestó Fayt con picardía. (Juan Carlos) Maqueda, hizo su aporte: El hombre tiene la edad de la mujer que acaricia. Fayt se puso colorado: su esposa, Margarita Escribano, tiene más de veinte años menos que él".

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