Fayad les achacó a los ediles que no trabajan

Fayad les achacó a los ediles que no trabajan
El intendente aseguró que el Concejo sesionó cada dos semanas y desde la oposición lo acusaron de autoritario y despilfarrador.
En medio del clima electoral impuesto por los comicios del 28 de marzo en la Capital, el intendente Víctor Fayad se despachó con fuertes críticas a los concejales en la apertura de sesiones ordinarias del Concejo Deliberante.

Al mejor estilo de la presidenta Cristina Fernández, aunque más moderado, el jefe comunal embistió contra el Concejo Deliberante. El intendente los mandó a trabajar y de paso les dio un tirón de orejas porque consideró que restaron apoyo a sus proyectos.

Entre otros detalles, Fayad mencionó que algunos ediles se fueron de vacaciones justo que había que tratar el presupuesto. "Mucho lamenté que el presupuesto, que es la ordenanza más importante del año, contara con notables ausencias, porque ya habían comenzado sus vacaciones", acusó.

Además, les achacó que trabajan unas pocas horas: "De 48 semanas del año, sólo sesionaron la mitad; esto es una sesión de algunas horas, cada dos semanas".

Después del acto, el jefe comunal hasta sugirió que sería bueno "reducir" el número de concejales como ya ocurrió cuando se bajó la cantidad de miembros de 18 a 12, que es la conformación del Concejo actual.

"Al discurso del intendente le sobró soberbia, le faltó contenido y estuvo acompañado por 50 aplaudidores. No me fui del recinto porque mantengo la educación que recibí. No se puede ir a casa ajena y agredir a los anfitriones", espetó el edil Luis Duarte del PD.

El cacique capitalino hizo un repaso y resaltó los logros obtenidos durante el año pasado y los matizó con algunos anuncios. Por ejemplo, anticipó que en pocos días se pondrá en marcha en el edificio municipal el sistema de renovación del carnet de conducir, en horario de 14 a 19. "El primer y único municipio en prestar este servicio", se ufanó. Reiteró su posición en cuanto al ferrotranvía urbano: "Debe ir bajo tierra en las ocho cuadras de calle Belgrano".

Luego, repentinamente, imprimió mayor dureza a sus palabras: "Las críticas malintencionadas, las denuncias aviesas y oportunistas no nos moverán un milímetro en el cumplimiento (de los objetivos propuestos)", expresó.

A partir de párrafo, se abalanzó sobre el cuerpo deliberativo: "Necesitamos imprimir otra dinámica", enfatizó.

Dentro de las quejas que formuló el intendente dijo que "los señores concejales" cuentan con "oficinas confortables y bien equipadas; asesores y secretarias, estacionamiento techado y celular a cargo del municipio. No tienen incompatibilidad alguna para el desarrollo de sus actividades profesionales y comerciales, gozan de una dieta de aproximadamente 6.000 pesos, mil menos que el jefe comunal y más que la de todos los funcionarios del Ejecutivo que trabajan a tiempo completo, con mayores esfuerzos y responsabilidades", remató.

"Espero -concluyó- que el Concejo en su nueva composición, corrija estas observaciones para recuperar el prestigio y la credibilidad que vuestra honorabilidad de la representación popular merece".

El único de los candidatos que estaba escuchándolo era el demócrata Guillermo Mosso, que pidió que el Concejo no se convierta "en una escribanía".

Respuesta con críticas

La ira invadió a los concejales de la oposición. Sumamente indignados, salieron con los tapones de punta. Emilio Bertolini (ex Coalición Cívica y ahora Pro) contraatacó: "Dice que no trabajamos, cuando él pasa cuatro días a la semana en Buenos Aires; cuando se ha gastado 500 mil pesos en un mural y 140 mil pesos en tela media sombra para el estacionamiento de los autos del Ejecutivo. Es un autoritarismo y una falta de respeto a las instituciones. Habla de consulta a los vecinos y vetó la ordenanza de consulta popular".

Similar respuesta fue la de Pablo Priore (Pro), quien además le enrostró que "no hizo mención a los 1.000 empleados más que tiene la comuna y no le sirven de nada a los vecinos".

"Este intendente estuvo (en 2009) fuera de la provincia 60 días hábiles sin decirle al municipio qué gestión fue a hacer a Buenos Aires. Para mí, más bien se va por viajes de descanso o placer", añadió.

Duarte lo acusó de realizar "una intromisión y agresión al cuerpo" y destacó que "se dedicó exclusivamente a la crítica del funcionamiento del Concejo, que preside su sobrino, Guillermo Yazlli", ironizó.

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