La fatalidad obliga a la pausa y a la reflexión

El Gobierno se instala por un día en San Martín de los Andes como una forma de demostrar el interés hacia esa zona. Hay expectativa por cómo se definirá la interna del MPN.
Por RAMIRO MORALES

El accidente que terminó con la vida de Luz Sapag obligó a una respetuosa pausa en la disputa interna que había tomado temperatura en el Movimiento Popular Neuquino. La jefa comunal de San Martín de los Andes y hermana del gobernador, Jorge Sapag, había logrado imponerse como la candidata de la lista Azul encolumnando tras sí a los intendentes propios y ajenos en el juego de identificaciones que obligó la realidad partidaria.

Hasta ayer no había certezas, nadie se animaba siquiera a pensar quién podría encabezar la lista. Se especulaba con una postergación de las internas prevista para el 15 de agosto, con un retiro formal de la lista Azul en la disputa interna. Las otras listas suspendieron actos y recorridas esperando que se supere el fuerte y dramático impacto que produjo la sorpresiva desaparición física de Luz Sapag.

En la Junta de Gobierno se habían reservado cinco colores: blanco, celeste, tierra, naranja y azul. La Justicia federal había emplazado a las autoridades a que renovaran sus autoridades porque tenían el mandato vencido. El MPN es el mayor partido de jurisdicción provincial que se mantiene en pie (y en el Gobierno) desde que se produjo la diáspora del peronismo cuando se lo proscribió en la década del ''60 y se observa que la próxima será la remake de la madre de las internas con el probable enfrentamiento de dos personalidades de renombre partidario. El contexto será diferente porque no está vivo ninguno de los fundadores del partido.

Hace once años que no hay elecciones para autoridades partidarias. En un principio, el mismo gobernador Sapag había propuesto postergarlas para elegir, en conjunto, autoridades y candidatos para las elecciones del año próximo (para las partidarias sólo votan los afiliados y en la interna pueden hacerlo los independientes) y de esa manera ahorrar recursos y tiempo. Pero no hubo acuerdo entre quienes aspiraban a presidir el partido.

En la estructura partidaria el grupo de intendentes del MPN es escuchado porque, en última instancia, uno de los bastiones que tiene el partido provincial son los municipios perdidos que quiere recuperar. Este grupo está dividido. Hay quienes aspiran a la vapuleada lista de consenso con Jorge Sobisch y los otros que quieren la confrontación para definir, de una buena vez –dicen—quien es el dueño de los votos entre los afiliados.

Ahora, todo quedó congelado. Paralizado. Puede que el receso sea para tomar impulso o bien para desinflarse. Al tratarse de un movimiento y no de un partido de comité donde prima una ideología identificatoria, la disputa por su control amerita pensar que es una antesala de las elecciones del año que viene y no para estudiar un esquema para poder sobrevivir con un Estado que no reciba regalías una vez que se termine la renta petrolera.

Este partido, que tiene 108 mil afiliados a los que se sumaron 3 mil en las últimas semanas, requiere de la estructura de las 22 seccionales en la provincia y el cumplimiento de cuestiones legales y formales para continuar con la maquinaria que lo llevó al poder. La batalla partidaria que se avecina se observa como una experiencia histórica porque surgió por afuera alguien que aglutina a la oposición variopinta y refuerza el sueño del antiemepenismo de un gran frente para birlarle el poder en Roca y Rioja y, además, porque se templa la dureza de líderes que el Movimiento requiere para mantener con cierta disciplina la paz puertas adentro. Si una figura alejada del poder provincial toma el control interno puede ser como una bacteria en un ser vivo que termina, tarde o temprano, por fagocitarlo.

La pausa que obligó la muerte de Luz Sapag puede acelerar el proceso o retardarlo.

Por lo pronto, el gobierno provincial se mudará mañana a San Martín de los Andes como lo hizo, aunque en forma parcial, el 4 de junio en Andacollo. La ciudad lacustre será capital por un día con la intención de ofrecer un fuerte respaldo a la política de desarrollo y urbanismo que desarrolló la extinta hermana del gobernador en la ciudad que se convirtió en un sinónimo de su persona. El crecimiento demográfico, la diseminación de los servicios, la estructura arquitectónica ordenada y hasta las rosas en los paseos públicos llevan el sello de la jefa comunal que utilizó su admirable capacidad de gestión para obtener recursos para destinarlos al desarrollo municipal.

Un convencional del MPN dijo que si los principios fundantes del partido están claros, se evita el caudillismo, aunque hay fuertes paternalismos que no permiten una inyección de fuerza que permita la renovación dirigencial. Entonces esta elección partidaria pondrá a prueba el axioma que dice que el MPN no sobrevive sin un caudillo.

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