Los especialistas señalaron que, además de sancionar a los comercios que venden remedios en forma clandestina, también es necesario dar a conocer a la sociedad los riesgos que asume cuando consume medicamentos que están por fuera de los canales legales.
En nuestro país, cerca del 15% de los remedios se venden fuera de las farmacias, principalmente en kioscos y mercados. Según datos de la Confederación Farmacéutica Argentina (COFA), el negocio de los medicamentos de venta libre en todo el país deja un total anual de 4.000 millones de pesos, de los cuales aproximadamente 600 millones se recaudan por fuera de las farmacias.
Para Mario Della Maggiora, secretario del Colegio de Farmacéuticos de la provincia de Buenos Aires, ?no se trata de una cuestión económica; nosotros lo vemos desde el punto de vista sanitario?.
En diálogo con LA CAPITAL, Della Maggiora consideró que la venta de remedios fuera de las farmacias ?es un problema sanitario severo, no sólo por la falta de controles y de asesoramiento -que únicamente brinda la farmacia- sino también por el desconocimiento del origen de ese medicamento, que está en un mercado clandestino?.
El profesional que fuera titular del Colegio marplatense remarcó además que ?la farmacia no es un mero lugar de expendio de medicamentos; ahí están todas las condiciones de resguardo y asesoramiento?. Según Della Maggiora, ?en un kiosco el remedio se compra como si fuera una golosina, lo que también favorece la automedicación, que es otro problema sanitario severo en Argentina?.
Durante el año pasado, el Ministerio de Salud bonaerense realizó diversas inspecciones con orden de allanamiento en kioscos, polirrubros, mercados, estaciones de servicio, dietéticas y perfumerías de la Provincia.
En esos operativos se encontraron medicamentos de venta libre como antiácidos, ibuprofeno y analgésicos para el dolor de cabeza o problemas gastrointestinales de diversas marcas, aunque también se hallaron remedios de expendio bajo receta, como antibióticos o medicamentos para tratar la hipertensión.
Distribuidoras
El artículo 2° de la Ley provincial 10.606 es claro: ?La dispensación al público de medicamentos y material aséptico sólo se efectuará en las farmacias, quedando terminantemente prohibido realizarlo fuera de las mismas, aún cuando se tratara de aquellos de venta sin receta o libre?.
La legislación bonaerense determina también las pautas para el establecimiento de este tipo de comercios. Así, se podrá habilitar una farmacia cada 3.000 mil habitantes por localidad, tomando como base los datos arrojados por el último Censo Nacional de Población. En las localidades de menos de 6.000 habitantes se podrá habilitar una segunda farmacia cuando la población exceda los 4.000 habitantes. ?En todos los casos, deberá existir entre las farmacias una distancia no inferior a los 300 metros, medidos de puerta a puerta por camino peatonal?, indica la Ley.
Eduardo Bardín tiene a su cargo la Dirección provincial de Coordinación y Fiscalización Sanitaria del Ministerio de Salud bonaerense. Según el funcionario, ?el farmacéutico es responsable por cada dispensación que se haga en la farmacia. Ante cualquier problema que una persona pueda tener por comprar un medicamento en un kiosco, nadie le va a poder dar una respuesta?.
Bardín, cuya área coordina los controles que el Estado provincial realiza a los comercios que venden medicamentos, aseguró que ?si el remedio se compra en la farmacia, está controlado por la provincia de Buenos Aires y, si la persona llegara a tener algún problema, la Provincia hará que la farmacia responda?.
Consultado por LA CAPITAL, el director bonaerense declaró que la cuestión central radica en encontrar y sancionar a los grandes proveedores que llevan los remedios a los comercios y no atacar solamente al kiosco que constituye el último eslabón de la cadena de comercialización.
Para el funcionario, la tarea ?se complica porque hay distribuidoras de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires que venden medicamentos a la Provincia?. En ese sentido, cabe recordar que en noviembre del año pasado la Legislatura porteña sancionó una Ley como la bonaerense ?que adhiere a la nacional- pero en diciembre el jefe de gobierno porteño Mauricio Macri la vetó.
?Por ahora lo que hacemos, que no es lo que más nos gusta, es atacar la boca de expendio. Pero a nosotros nos gustaría atacar a quien les vende a esas bocas de expendio?, señaló Bardín.
Adulterados
Cuando se habla de medicamento adulterado muchas veces se suele pensar en el agregado de alguna sustancia, pero los especialistas coinciden en que adulterado está también, por ejemplo, el remedio al que le falta la fecha de vencimiento.
Para Mario Della Maggiora, ?muchas veces los medicamentos que se comercializan fuera de las farmacias se venden fraccionados por comprimido; entonces no tienen fecha de vencimiento y a veces ni siquiera se sabe qué tipo de medicamento es?. Y agregó: ?Que sean de ?venta libre? no quiere decir que no tengan que estar controlados: igual son medicamentos?.
El secretario del Colegio de Farmacéuticos provincial explicó que ?la cadena de comercialización de medicamentos es laboratorio ? droguería ? farmacia; no hay otro eslabón? y que ?esto no solamente hay que combatirlo punitivamente, es decir con la autoridad sanitaria municipal, sino también hay que hacerle comprender a la gente los riesgos que asumen cuando consume medicamentos por fuera de los canales legales?.
Para finalizar, Della Maggiora reflexionó: ?A nadie se le ocurriría comprar en un supermercado un yogurt que no tiene fecha de vencimiento; entonces, ¿cómo pueden comprar una pastilla cortada con una tijera que no solamente no tiene vencimiento, sino que no tiene origen y no se sabe ni siquiera lo que es??

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