El grupo guerrillero admitió que tiene en su poder al periodista francés Roméo Langlois, pero para su liberación exigió que se discuta el papel de los reporteros que visten uniforme militar y acompañan a patrullas del ejército.
Las FARC plantearon su demanda en un comunicado de siete puntos. “Roméo Langlois vestía prendas militares del ejército regular en medio de un combate. Creemos que lo mínimo que puede esperarse para la recuperación de su plena movilidad (su libertad) es la apertura de un debate nacional e internacional sobre la libertad de informar”, expuso la guerrilla.
El procurador Alejandro Ordóñez señaló que “el caso del señor periodista está en circunstancias que podrían eventualmente comprometer a las autoridades militares”, y agregó que “la sociedad y la Procuraduría no entienden quién lo autorizó a estar en esos escenarios (de guerra), y es por eso que ordené hacer las indagaciones del caso”. En concreto, dijo, se buscará establecer “quién lo autorizó y si es cierto que (Langlois) portaba prendas militares, quién lo autorizó y si fueron autoridades militares o autoridades civiles”.
El ministro de Defensa, Juan Carlos Pinzón, apoyó la decisión de Ordóñez. “Es bienvenida. Yo mismo ya le había dicho al alto mando que es necesario siempre, de todas maneras, hacer todas las averiguaciones, tener toda la información de las condiciones en que se desarrollen las tareas”, dijo Pinzón. Enterado de la determinación de la Procuraduría, el comandante de las fuerzas militares, general Alejandro Navas, trató de minimizar su papel, señalando que Langlois “había firmado un documento diciendo que en caso de algún inconveniente exoneraba de cualquier responsabilidad a las fuerzas militares. Debemos tener en cuenta que fue voluntaria (su presencia y el uso del uniforme) por parte del señor periodista; estaba haciendo un trabajo de información, no estaba haciendo un trabajo para el ejército.”
Comentá la nota