“Tan faraónico como improductivo”

Un medio de comunicación publicó una nota donde se critica la concreción de la estación aeroportuaria local. Comparan a la pista villamariense con la construida por Carlos Menem en La Rioja
Mientras desde el municipio redoblan esfuerzos e invierten en campañas para hacer lucir bien a la ciudad en el país y el exterior, algunos emprendimientos locales (a la distancia) reciben duros cuestionamientos.

Por caso, vale el ejemplo de la novel estación aeroportuaria inaugurada meses atrás, apuntada por su "inactividad" en un investigación realizada por el medio de comunicación “Urgente 24” (www.urgente24.com/noticias/val/19504/el-elefante-blanco-de-gerardo-ferreyra.html).

Precisamente en la nota que hace foco sobre la actividad de la empresa Electroingeniería SA, realizada por el periodista Edgar Mainhard, se destacan los ribetes más negativos del emprendimiento liderado por el intendente Eduardo Accastello.

"Reluciente en la nada, el inactivo Aeropuerto Néstor Kirchner, ejemplifica el capricho político que se aplica para la selección de mucha obra pública que realizan empresas 'amigas del poder', como es en este caso Electroingeniería", subraya Mainhard en el artículo titulado "El elefante blanco de Gerardo Ferreyra".

Vale aclarar que Ferreyra junto a Osvaldo Acosta son socios de la empresa a la que se hace alusión en la nota.

Luego de destacar que "Electroingeniería es una empresa de obra pública que, durante el Gobierno del Frente para la Victoria, consiguió un crecimiento vertiginoso" y que la misma goza (merced a la simpatía manifiesta de Ferreyra por el FPV), "en forma simultánea, de un millonario volumen de contratos para ejecución de obras pública que va desde la obra de interconexión Pico Truncado-Río Gallegos-Río Turbio-Calafate a la interconexión Comahue-Cuyo, la nueva Central Pilar (en Córdoba) y la Central Nuclear Atucha II", Mainhard aborda en su trabajo la realidad del aeropuerto regional villamariense.

“Anillaco cordobés”

"Lo cierto es que ahí está, para quien puede acercarse al lugar, el aeropuerto villamariense, una obra tan llamativa como lo fue la pista aérea inexplicable en Anillaco, La Rioja, cuando Carlos Menem era presidente de la Nación", expresa el responsable de la publicación.

Según el periodista "el caso del aeropuerto regional es más complejo porque se vincula al intento (frustrado) del Frente para la Victoria de convertir en gobernador de Córdoba al intendente de esa localidad, Eduardo Accastello”.

"Accastello obtuvo los recursos (algo más de treinta millones de pesos) para realizar el aeropuerto y le adjudicó la obra a la empresa Electroingeniería SA, con origen en Córdoba, cuya oferta se prefirió a la de la Unión Transitoria de Empresas (UTE) de Boetto y Buttigliengo, Estructuras SA, ITEM y ARC", remarca el autor de la nota antes de acotar: "También se eligió a Electroingeniería para construir el puente en arco que unirá a Villa María y Villa Nueva".

Al respecto del tema en cuestión, el encargado de relaciones institucionales de Electroingeniería, Carlos Bergoglio, expresó su "enorme satisfacción" por la asignación de la obra aeroportuaria, mencionando que ya habían construido en Villa María el Subnivel, la Medioteca y el Conservatorio, entre otras obras.

"En el caso del Anillaco cordobés, la obra incluye la dotación de todo el equipamiento, la señalización eléctrica, la construcción del Observatorio Meteorológico, el edificio de Bomberos y el sector de servicios. Una parte del equipamiento fue el que Aeropuertos Argentinos 2000 dejó de utilizar con la remodelación del Jorge Newbery", puntualiza Mainhard.

A renglón seguido, recuerda que Accastello dijo: "No estamos hablando de un aeropuerto y pensando en aviones, estamos hablando de un aeropuerto y pensando en seres humanos, en personas".

"Toda una definición: el alcalde reconocía que semejante estructura le quedaba grandísima a Villa María, que no contaba con un tráfico que justificara el elefante blanco que construiría Electroingeniería", remata el comunicador.

"El aeropuerto marca el punto de inflexión entre un pueblo y una ciudad que quiere ser grande", rescata también el periodista para luego opinar que "las ambiciones son legítimas pero no consiguen brindar una explicación a la estación aérea. Electroingeniería no es una organización no gubernamental sino una sociedad comercial, que precisa ejecutar proyectos rentables. O sea que obtuvo un beneficio por construir el aeropuerto pero ¿cuál es el beneficio de los contribuyentes de todo el país de financiar una infraestructura que no puede amortizarse y está condenado al subsidio permanente de parte de los vecinos de Villa María?".

En números

En otro tramo del trabajo periodístico se realiza una comparación entre las pistas de los dos aeródromos.

“El aeropuerto de Villa María tiene una pista de hormigón de 1.800 metros de largo por 30 de ancho (más laterales de asfalto de 7,5 metros). Para tener una idea: el Aeropuerto Jorge Newbery, de la Ciudad de Buenos Aires, ofrece una pista de 2.100 por 40 metros”, desliza Mainhard.

“Pero en Newbery se realizan, según Wikipedia, más de 350 vuelos diarios y también operan vuelos privados. En Villa María, por su parte, se realizan cuatro vuelos semanales (dos los miércoles y dos los jueves)”, subraya para luego reflexionar: “Evidentemente, una desproporción la infraestructura con el uso posible que puede dársele”.

En el mismo orden de análisis, el periodista menciona que “es cierto que la terminal en Villa María es una superficie cubierta de 762 metros cuadrados (además tiene 775 metros de hangares), cuando la de Jorge Newbery es de 7.500 metros cuadrados”.

“Pero la población del aglomerado Villa María más Villa Nueva es de 100 mil habitantes. Y la población del aglomerado Ciudad de Buenos Aires más el Gran Buenos Aires supera los 14 millones”, remarca.

“La pista villamariense permitiría operar aviones B-737 como los que vuela Aerolíneas Argentinas o los Embraer que incorpora Austral Líneas Aéreas pero ¿cómo se llena un B-737 en Villa María a una tarifa que asegure rentabilidad al aerotransportista?”, se pregunta el reportero.

A la hora de las conclusiones, el comunicador suena lapidario.

“Resulta evidente que el aeropuerto de Villa María es un emprendimiento político sin rentabilidad económica ni justificación social (esa partida de 30 millones podría haberse aplicado a construir otra infraestructura, más imprescindible en la región)”, golpea el cronista.

“En la temporada veraniega, la estructura luce tan flamante como improductiva. Una obra faraónica para deleite del ego de un intendente y el bolsillo de Ferreyra y su socio Acosta”, concluye la nota.

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