Así lo afirma en mundocampo.com el ingeniero agrónomo Eduardo M. Sierra, especialista en agroclimatología, quien adelantó un panorama difícil pero no de desastre.
Respecto de las precipitaciones recientes, el ingeniero Sierra comentó: “esta lluvia que cayó, que fue muy variable, que estuvo en los veinte milímetros de promedio y que llegó en algunos lugares a los cincuenta, lo que hizo fue parar el avance del deterioro de los cultivos y dar un margen para esperar más lluvias. Por suerte, la semana que viene, más bien para el 20 o 21 de enero, estamos esperando otra lluvia que va a dar otro margen y ya para febrero estamos esperando buenas precipitaciones dentro del área agrícola principal de la Argentina”.
Respecto del impacto que finalmente causará esta falta de agua, el entrevistado sostiene: “naturalmente, las zonas marginales van a seguir con problemas, pero el fantasma de una cosecha desastrosa, con menos de treinta y cinco millones de toneladas de soja, como fue en 2008-2009, quedó ahuyentado. Estamos en un escenario en el cual va a haber una merma importante de las producciones de soja y de maíz pero que no es un escenario de desastre como el que se estaba temiendo”.
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