Familias de la precordillera atraviesan una crítica situación

Por la bajada de aludes los habitantes de las comunidades tienen serios problemas para entrar y salir de la zona.
Los parajes eran muy poblados tiempo atrás. La bonanza permitió el funcionamiento de escuelas y nuevos sembradíos. Hoy la naturaleza golpeó demasiado fuerte. Apenas quedan veinte familias. Se muere el ganado, perdieron la cosecha y las escuelas están a punto de cerrar por la escasez de alumnos.

En medio de un paisaje cargado de belleza y altas montañas cubiertas de blanco, aparece una realidad poco conocida, casi escondida en lo profundo de la precordillera del departamento Rosario de Lerma, en el límite noroeste con la provincia de Jujuy. Hay una veintena de familias sin cosechas, ganado, agua y, lo peor de todo, sin esperanzas. Entre el paraje de San Bernardo de las Zorras, El Rosal y Potrero de Chañi, se han perdido sembradíos completos de habas, papas, alfalfa y maíz. Un centenar de ganado bovino, caprino y otros tantos vacunos se los han llevado los diferentes aludes que han bajado, embravecidos desde las altas cumbres del cerro Paño y el Chañi.

Por la gracia del destino, las familias se han salvado, pero sucumbieron ante la desdicha que la madre naturaleza les ha impuesto en menos de dos meses: quedar incomunicados y aislados en medio de la nada.

Si ni siquiera las clases han comenzado en las tres escuelas de montaña de la zona que albergan cada día a menos chicos. Sucede que todos emigran a buscar nuevos horizontes a la ciudad o a algún pueblo donde un beneficio social está al alcance de cualquiera, cuentan los lugareños.

“Aquí la vida es sacrificada y cada vez más dura. Los caminos están hechos en los lechos de los ríos. Apenas llega el verano quedamos solos, diezmados en todo sentido. Con decir que recién comenzarán las clases la otra semana, porque todavía el camino está inaccesible para cualquiera”, cuenta Nemesia Vilca pobladora de San Bernardo.

Llegar a esta zona es una verdadera odisea. Desandar la ruta nacional 51 solo se puede hacer en un vehículo todo terreno.

Al llegar a Puerta de Tastil, donde termina la Quebrada del Toro, el camino se bifurca hacia el norte, por una fantasmagórica ruta que no tiene nombre. Son 160 kilómetros desde Salta capital para culminar en el paraje San Bernardo de las Zorras.

Por estos días su accesibilidad es complicada, tiene su camino totalmente estropeado por el caudal de agua venido desde las serranías.

Comentá la nota