Viven en muy malas condiciones y sacan agua de una cancha vecina. Volvieron a cortar calle Riobamba.
Sumergidos en la pobreza, el abandono y ningún tipo de asistencia social, unas 28 familias sobreviven en las ruinas del viejo matadero. Según la cuenta de los propios ocupantes, unos 100 chicos residen en la añeja construcción. Jugar con sus perros flacos es uno de sus divertimentos.
La bronca por tanta indiferencia se hizo piquete: sobre Riobamba a la altura de calle Quines -frente al Instituto Causay y la cancha de Juventud- una docena de mujeres con chicos en brazos cortaron el acceso por segundo día consecutivo. La quema de neumáticos y los carteles caseros dominaron la escena.
La protesta recrudeció después de que personal de Servicios Básicos Municipal (SerBa) revisara las conexiones. A pesar de la supervisión, el agua no volvió a las mangueras que abastecen al asentamiento. Con el correr de las horas, la bronca de la gente fue más allá porque extendieron sus reclamos al Gobierno provincial.
“Estamos sin agua desde el sábado, vino gente de SerBa y nos cortó el servicio. Tenemos que acarrear baldes de la cancha de fútbol 7 para tomar, hacer la comida o bañar a los chicos. Somos seres humanos que lamentablemente vivimos en la miseria. Todos nos discriminan porque somos pobres, pero estamos acá porque no tenemos otro lugar donde ir”, dijo Cinthia Sosa, mamá de tres chicos.
A la sombra de un árbol, dos policías de la División Tránsito trataban sin éxito de soportar el calor. Querían que el piquete terminara e intentaron disuadir a los vecinos. No alcanzaron su objetivo.
La ira de los vecinos apunta a los funcionarios municipales y provinciales porque, dicen, ninguno quiere hacerse cargo del problema. “Son todos iguales vienen a buscar votos antes de las elecciones, prometen que nos van a ayudar pero después no vuelven más. Queremos que den la cara y nos den el agua”, afirmó Natalia Torres, otra manifestante.
A metros de la fogata, sin importarles el calor, tres chicos sostenían aburridos una pancarta de cartón prensado: "Todos tenemos derechos", rezaba. Ellos, despreocupados, desconocían por completo el mensaje. Niguno sabe leer.
Comentá la nota