La familia rosarina de Kirchner

El 11 de septiembre de 1875 Friedrich Althaus se casó con Katharina Amacher y tres años después dejaron su Suiza natal en busca de una vida mejor. Luego de pasar por Sudáfrica, llegaron a Buenos Aires el 6 de febrero de 1884 y de allí se trasladaron a Rosario. Cuatro generaciones más tarde uno de sus descendientes, Néstor Kirchner, fue elegido en 2003 presidente de Argentina.
Entre las ramas de ese mismo tronco también está la artista plástica Jorgelina Hazebrouck, integrante de la parte de la familia que se quedó viviendo en nuestra ciudad.

Consultada sobre cómo vivió los últimos días con el fallecimiento de su pariente más famoso, Hazebrouck dijo que tuvo “el mismo sentimiento de pérdida que tuvieron 43 millones de argentinos”, aunque aclaró que no tuvo contacto directo con la familia Kirchner. “Los políticos tienen más contacto que nosotros”, ilustró.

De todas maneras aceptó el impacto de la noticia: “En este caso hay una situación que va más allá de la política. Hemos sido criados a la antigua y tenemos un gran respeto por las personas públicas y más todavía cuando han sido ungidos con el voto popular. Todo eso nos moviliza”.

La artista relató que se enteró de la noticia de la muerte de Kirchner por la radio ya que se encontraba en ese momento en la costa bonaerense y que luego siguió los sucesos por televisión. Contó también que sabía de los problemas cardíacos del ex presidente y confesó que tiene “otros familiares que deben cuidarse”.

Hazebrouck, bisnieta de un hermano de la tatarabuela del ex jefe de Estado, destacó que no le interesaron los detalles del sepelio aunque destacó: “No vivimos en una isla, es necesario saber, pero no deja de ser una anécdota”. Y sentenció: “Más allá del respeto que sentimos por ellos como todos los argentinos, es una cuestión privada en la que no tendríamos que meternos”.

Sin arriesgar una postura política, la artista expresó telefónicamente su pesar por la muerte de un hombre que despertó “miles de opiniones”, aclarando que la de los Kirchner, como la suya, “es una familia como cualquier otra”

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