Una familia bolivarense necesita 2311 pesos para comer

Mensualmente los datos oficiales y los no oficiales se ponen en juego en la mesa de los argentinos. Términos como indigencia y pobreza sobrevuelan. ¿Cuánto gasta una familia bolivarense? ¿Sobre qué sueldo? ¿A quién creerle?
Todos los meses los argentinos nos encontramos ante la disyuntiva de creer las dos versiones del país. Desde la intervención del INDEC de parte del Secretario de Comercio Interior, Guillermo Moreno, parecen que los datos se contradicen cada vez más.

Desde diariolamanana.com.ar hemos realizado un seguimiento de la información que desde los distintos medios se justifican unos y otros argumentos. Lo difícil de ponderar, desde los argumentos políticos, o para ser lo más objetivo posible, entre el relato y el contrarrelato, medios hegemónicos y contrahegemónicos, es lo que ocurre realmente en cada hogar.

Las estadísticas tienen la particularidad de lo impersonal. Para Tiempo Argentino, o el discurso oficial, la pobreza alcanzó el nivel más bajo de las últimas tres décadas, llegando al piso del 6.5%. Para la Universidad Católica, es más del triple, es decir 21,9%. Una estadística siempre es impersonal hasta que tiene un rostro, como por ejemplo, “los Pérez, nuestros vecinos, son pobres”. Más aún, “yo, Pérez, soy pobre, mi esposa es pobre, mis hijos son pobres”, por lo que la estadística pierde validez y trastoca a los hombres de carne y hueso.

¿Cuál es el umbral en las mediciones?

Más allá del nivel de credibilidad que el lector le quiera arrojar –objetiva o subjetivamente- a los datos que emanan del Instituto Nacional de Estadísticas y Censos (INDEC), hay que considerar lineamientos básicos que parten de dos conceptos, la Canasta Básica Alimentaria (CBA) y la Canasta Básica Total (CBT).

Según el INDEC, la Canasta Básica Alimentaria es aquella a la cual ha de llegar una persona para no permanecer en la Indigencia. La misma “se ha determinado en función de los hábitos de consumo de la población”, para lo cual se han determinado los requerimientos kilocalóricos y proteicos de una persona, considerando variables de edad, durante el período de un mes. Una vez realizado el mismo, se seleccionan alimentos y cantidades según información que surge de la Encuesta de Ingresos y Gastos de los Hogares.

Por su parte, la Canasta Básica Total, agrega bienes y servicios no alimentarios, es decir, todos los gastos.

Todos los meses, los precios mencionados se actualizan de acuerdo al Índice de Precios al Consumidor (IPC).

¿Pobre o Indigente?

Según la información presentada anteriormente, habrá personas que se encuentren encolumnadas en uno u otro grupo, o bien lo superan, y han salido de la pobreza. Si la persona no superó el costo de la Canasta Básica Alimentaria (CBA) se encuentra en situación de indigencia, y si no llega a cubrir los valores de la Canasta Básica Total (CBT), será una persona que se encuentra en la pobreza.

El INDEC ha determinado que las respectivas canastas, valores de marzo, son las siguientes:

El cuadro expuesto determina los valores por los cuales se miden las líneas de indigencia y pobreza para cada uno de los argentinos.

Según el mismo INDEC, y siguiendo determinados cálculos procedimentales, se puede calcular los índices de pobreza e indigencia para una familia de cuatro miembros, conformada “por un jefe varón de 35 años, su esposa de 31 años, un hijo de 5 y una hija de 8 años”. El cálculo siempre es sobre la ponderación de un mes, y otorga el siguiente resultado:

Es decir, que la familia argentina propuesta por el indicador del INDEC debe alimentarse con $ 23.90 por día y cubrir todos sus gastos con $ 52.87/día. Aquél que no alcance esos niveles será indigente, en el primer caso, o pobre, en el segundo. Para precisar más, cualquier familia que supere los ingresos mensuales de $ 1586.35 sale de la pobreza.

Quien desee profundizar la información expresada acerca de los componentes que determinan los niveles de pobreza e indigencia, pueden acceder a la misma en: http://www.indec.gov.ar/nuevaweb/cuadros/74/canasta_04_12.pdf. Quien así lo requiera podrá observar componentes, cantidades y montos sobre cada una de las cuestiones mencionadas.

Nuestra propia observación

Lejos de ponderaciones estadísticas, simplemente desde diariolamanana.com.ar, se ha buscado efectuar una cobertura periodística a un tema que abunda en interpretaciones. Más lejos, aún, de cumplimentar los condimentos calóricos y proteicos, como los componentes del patrón establecido por el INDEC, se estableció un simple método para ponderar la canasta de los bolivarenses.

Como punto de partida supusimos la comida de un día, al que podríamos denominar estándar, o menú base, para una familia tipo, o la que así entendemos (matrimonio y dos hijos). No quisimos entrar en demasiados detalles, porque algún día faltará, otro sobrará. Simplemente pensamos que un almuerzo (fideos a la bolognesa), una cena (milanesas con puré mixto), los hijos tomarán un litro de leche, el matrimonio consumirá un cuarto de yerba, entre todos insumirán 700 gramos de pan. No hemos considerado alimentos para la merienda o el desayuno, como tampoco postres. Para beber, agua de la canilla.

Se consultaron supermercados y almacenes/carnicerías de barrio sobre un producto único. De todos ellos se estableció un promedio. De la sumatoria de nuestro día de alimentación testigo surge que un jefe de hogar, su esposa y dos hijos, necesitarán $ 77,05 para comer, lo que ponderado por 30 días equivale a una suma de $ 2311.60

Nuestra “dieta” incluyó: 1 litro de leche, 700 gr. de pan, 250 gr. de yerba. Para los fideos a la bolognesa presupuestamos: 600 gr. carne picada, 1 paquete fideos secos, 1 puré de tomate y 250 gr. cebolla. Para la cena, milanesas con puré mixto, solicitamos precios de: 500 gr. zapallito anco, 200 gr. zanahoria, 1 kg. de papa, 4 huevos y 700 gramos de pulpa para milanesas (corte: nalga de vaca, vaquillona duplica el valor).

Como podrán observar, no consideramos muchos de los ingredientes que existen en la lista del INDEC, como galletitas saladas y dulces, arroz, harinas de trigo y maíz, batata, azúcar, dulces, legumbres secas, frutas, queso, bebidas edulcorantes, bebidas gaseosas, sal, vinagre, café, té.

Así, la dieta bolivarense se encuentra un 322% más alta que la establecida por el gobierno nacional a través del INDEC. Esto implica que un jefe de hogar local, debe agregar a la dieta oficial un total de $ 1594.49 por mes.

Recordemos, que los datos expuestos solamente se refieren a la alimentación básica. Aquí no se han incluido los costos totales que demanda una familia (alquiler, luz, gas), a lo que se agregan nuevos servicios que hacen a la calidad de vida (internet y telefonía celular). Si así fuera, a los $ 2311.60 para una alimentación mínima, hay que agregar al menos otros $ 1930, lo que sumaría más de cuatro mil pesos, muy lejanos de los $ 1594.49 propuestos por el INDEC.

Agravando la situación, esos $ 4.000 que le insumen a un jefe o jefa de hogar bolivarense, tienen como base de partida un sueldo inicial promedio de $ 2.500, lo que nos obliga a pensar sobre las acciones y responsabilidades que a cada uno de los bolivarenses nos corresponde como ciudadano.

¿Por qué varían tanto los datos de unos y otros?

Una supuesta distorsión en la lectura de los números se produce a partir de la mencionada intervención del INDEC por el Secretario Moreno. A partir de allí, las mediciones han sido, sistemáticamente, diferentes. Por un lado se encuentran las consultoras privadas, las que han sido multadas e intimadas por divulgar datos que difieren del organismo oficial en lo concerniente a la inflación. Pero en el mismo ámbito oficial surgen severas disidencias, es cuando las áreas estadísticas de las provincias –que coinciden ideológicamente con la Nación- comparten números muy similares a las consultoras mencionadas.

¿Cómo leer los datos estadísticos?

Como siempre, hay que sacar las propias conclusiones. Ahora, extraemos algunos tips para considerar la temática.

Si se siguen los datos del INDEC, los guarismos son muy alentadores. Medida la pobreza como lo hace el organismo nacional, en el mes pasado, Argentina alcanzó un pico histórico, tuvo el nivel más bajo de pobreza en tres décadas. Ello surge de considerar que la pobreza actual es de 6,5% del total de la población.

Según esos porcentajes, son datos que no se alcanzaban desde 1982, cuando el 5,1% de los argentinos eran pobres. Sobre el fin del período alfonsinista, luego de la hiperinflación llegó al 47,3%, para pasar por períodos de altísima pobreza durante los gobiernos del neoliberalismo y sus sucesores.

Justamente, hay que recordar que la diferencia en las lecturas reside en la medición de la inflación. Si medimos con precios no reales, los números serán totalmente distintos. En el ejemplo del caso bolivarense ha quedado muy en claro. Aquí está el meollo de la discusión, los precios del INDEC son sugeridos por el gobierno. Un claro ejemplo es el que emana del programa Carne para Todos.

A razón de lo dicho, el INDEC entiende que los salarios suben más que la inflación. Esto es porque se ha considerado que la inflación de marzo de 2011 a marzo de 2012 ha sido del 9,8%, en tanto el salario creció en un 28.8% de promedio, lo cual triplica al costo de vida. A buen entendedor: el trabajador se ha enriquecido.

Del otro lado, haciendo la lectura crítica, hay organizaciones como la Universidad Católica Argentina (UCA) que desarrolla el Observatorio de la Deuda Social Argentina. Éste organismo, como la mayoría, reconoce mejoras, pero que distan enormemente de los datos oficiales.

Así, para la UCA, la indigencia no es del 1,7% (como lo dice el INDEC), sino del 6,5%, en tanto la pobreza no es del 6,5%, sino del 21,9%, es decir, tres veces más. Esto viene a invertir la ecuación que desde el gobierno se planteó respecto a los salarios, y que mencionamos párrafos anteriores.

Así, según la UCA, hay dos millones de indigentes en Argentina, es decir que no alcanzan a cubrir la Canasta Básica Alimentaria. Esto se agrava cuando el jefe de familia no tiene sus estudios secundarios terminados o cuando es una mujer, o en condiciones de precariedad laboral y desempleo.

Según la UCA, los sectores más pobres se encuentran en el Conurbano bonaerense y el denominado Gran Tucumán.

Esa mejora de la que se habló, siempre según la UCA, obedece a razón del “aumento del trabajo informal, la precariedad laboral, la actividad indigente y la posibilidad de acceder a los programas sociales de transferencia de ingresos”. De esa forma, los empleados, pero pobres, son el 13,5%.

Justamente, el tema empleo es una constante preocupación para unos y otros. Hoy se puede estimar una tasa de desempleo realmente baja, pero con una profunda precarización. Esto, ante la desaceleración económica y de las inversiones o el reacomodamiento del dólar, pueden generar un efecto negativo de gran importancia social.

Todos los analistas entenderán como un factor inclusivo a la Asignación Universal por Hijo (AUH), que ha reducido la indigencia, pero aún insuficiente. El otro factor han sido las jubilaciones, sistema al que se han incluido sectores poblacionales que no habían realizado sus aportes.

Hablando de jubilaciones, uno de los logros de la gestión, cabe reconocer que la canasta del jubilado cuesta $3.519. Según cálculos recientes de la Defensoría de la Tercera Edad de la Ciudad de Buenos Aires, en el último año aumentó un 30,8%, aunque ha sido menor a períodos anteriores. Vale recordar que el 75% de los jubilados cobra $ 1.687, es decir, la mitad de lo necesario.

Si se tratara de un matrimonio de jubilados, deberíamos satisfacer una canasta que tiene un costo de $ 4250 por mes.

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