Manifestaron así su enojo por la decisión de la Junta de proclamar a dos peronistas.
Pero la fiesta se vio empañada por la ausencia de los futuros escaños del Frente Cívico, quienes no se presentaron en el Teatro Independencia a recibir su certificado, en repudio a la decisión de la Junta de proclamar a dos senadores del PJ cuyas bancas estaban recurridas y sometidas a una decisión judicial que aún no llega.
Los únicos dos legisladores del Frente Cívico que estuvieron en el acto fueron los diputados Liliana Vietti y Néstor Parés. Vietti fue a recibir su diploma porque "para mí, como dijo el presidente de la Junta, es una fiesta de la democracia".
Parés acudió al convite como apoderado del Frente, a recoger los certificados de todos los electos por el Frente (diputados, senadores y concejales) y, de paso, recibió su diploma durante el acto. Alguien le dijo que no resistió la tentación de subir y Parés respondió: "Estaba charlando fuera, sin prestar atención, alguien dijo que me llamaban y cuando me di cuenta ya no podía echarme para atrás".
Para entender el desaire, hay que remontarse a unos días antes de las elecciones del año pasado, cuando una de las socias de la 503, Alejandra Naman, hizo una presentación ante la Junta en la que solicitaba no contabilizar los votos de las listas "espejo" o "colectoras" que no alcancen votos equivalentes al 3% del padrón, de acuerdo a lo que indica la Ley Electoral.
La Junta Electoral se expidió en fallo dividido, avalando la suma de los votos de las colectoras. El Frente Cívico apeló ante la Suprema Corte. Como el máximo tribunal forma parte de la Junta y sus miembros ya habían preopinado, el cuerpo seleccionó tres conjueces quienes aún no se expiden.
A principios de abril, una jugada del PJ, que incluyó amenazas de jury al presidente de la Corte (y presidente de la Junta), el PJ logró que la Junta sentenciara que el Senado es el último juez en el caso y si el cuerpo determina el ingreso de los recurridos, no había dilema.
Esto fue tomado como una avasallamiento de las instituciones por parte del Frente Cívico, dado que, según los frentistas, el Senado no puede expedirse sobre el resultado de una elección y que la Junta había cambiado su posición histórica al respecto. Los argumentos para el desaire de ayer fueron los mismos.
Los dos bendecidos por la decisión de la Junta, Andrés Da Rold y Leonardo Giacomelli, recibieron sus diplomas con los dos dedos en V, bajo el cálido aplauso de los compañeros. Pero nadie sabe qué pasará si el tribunal de conjueces dice que no corresponde sumar los votos de las colectoras que les dieron los votos para poder ingresar. Nunca ha sucedido un caso semejante.
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