La eventual sangría de legisladores, cercanos a Roberto Iglesias, podría dejar al oficialismo tan sólo a un voto de conseguir los dos tercios necesarios para aprobar el proyecto de necesidad de reforma constitucional que el Gobierno envió a esa cámara.
Esa escasa diferencia fue reconocida desde el bloque radical, que quizás por esa razón ha decidido buscar la manera de apurar el debate en el recinto mientras mantiene una mínima diferencia a su favor.
El oficialismo necesita 25 votos para imponer la reforma, una cifra de la que quedaría muy cerca hoy si cuenta los votos propios, los de los partidos aliados y los de los radicales rebeldes, que son tres: Milagros Suárez, Abel José y Daniel Vilchez.
Desde el justicialismo se remarcó, no obstante, que por ahora la estrategia no consiste en apurar los trámites para sancionar la reforma en la Cámara Alta y por ahora insistirá con la difusión del proyecto.
Hay dos razones: una, que la obtención de los dos tercios sería más complicada para el PJ en la Cámara de Diputados; la otra, que sería muy difícil enfrentar el plebiscito constitucional en las elecciones del año que viene con el grueso del radicalismo haciendo campaña en contra.
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