Los expendedores admiten que si una estación baja la oferta el resto no puede absorber la demanda.
“Las noticias son malas. Este panorama de escasez, al menos en nuestra marca, no está ni cerca de solucionarse”, reconoció Gianello, quien confirmó que si una bomba deja de vender al público su ausencia se siente inexorablemente en todo el sistema. “Cada estación que cae genera un efecto dominó sobre las otras”, agregó. En la Esso de Juana Koslay no tienen nafta desde el domingo a la tarde, y el camión llegaría recién el jueves a la mañana.
Los estacioneros explican que la carestía que sufre la provincia y el resto de la Argentina es una situación crítica originada por la confluencia de varios factores. El problema de base, aseguran, es la mala política energética del gobierno nacional, con números de producción de hidrocarburos que decrecen año a año y que no pueden atender la demanda de un parque automotor que crece constantemente. A eso se suma las interrupciones en el suministro provocadas por las huelgas que hubo en el sur del país.
“La semana pasada fue levantado el paro que llevaban adelante los docentes en Santa Cruz, pero esta medida provocó un retraso importante en el proceso de destilación de las petroleras que no puede resolverse rápidamente”, destacó el Secretario de la Cámara de Expendedores, quien subrayó que la excesiva preocupación que exhiben los automovilistas es la causa que termina de explicar los faltantes de nafta.
Comentá la nota