El faltante de mercadería y el alza de precios preocupan a comerciantes y consumidores

Referentes de diversos sectores se mostraron alarmados por una situación que se está agudizando. Aseguraron que se advierte un receso que podría profundizarse en los próximos meses.
El faltante de algunos comestibles y, consecuentemente, los constantes incrementos en los costos de los mismos ocupan el eje del debate en la opinión pública y han producido un efecto dominó que genera preocupación entre los argentinos, que avizoran un panorama poco alentador a la hora de pensar en la resolución de este problema que atañe a la falta de decisiones políticas. Mientras tanto los consumidores se ven obligados a actuar con cautela ya que los precios registran importante subas que impactan directamente en sus bolsillos.

En este contexto, la presidenta Cristina Fernández de Kirchner amenazó en los últimos días con aplicar la Ley de Abastecimiento ante la falta de yerba en el mercado interno. Justo cuando el titular del Ministerio de Agricultura, Norberto Yauhar, había afirmado que está asegurado el stock para el abastecimiento de este producto.

La escasez de la yerba, que venía afectando a las provincias, comenzó a sentirse en los supermercados y comercios de nuestra ciudad, en donde además el precio por kilo sufrió un importante aumento. Pero no sólo existe faltante de yerba sino que también escasean las primeras marcas de aceites, azúcar, harina y algunos lácteos, principalmente la leche.

Los comerciantes coinciden en que la situación no es tan aguda como en Capital Federal o el Conurbano bonaerense pero en el momento de opinar sobre el futuro no tienen la mejor mirada del panorama comercial y económico del país.

Impacto local

Con el objetivo de analizar en profundidad la situación de Pergamino en esta coyuntura de dificultades del sector comercial, LA OPINION ha elaborado un informe cuyos ejes temáticos versan sobre el escenario en diversos ámbitos, dejando entrever los conocimientos y las perspectivas de quienes son referentes del comercio.

La mayor preocupación está orientada en las últimas semanas a la poca variedad, registrada en las góndolas de los supermercados y autoservicios, de algunos comestibles como la yerba mate, los lácteos y el azúcar entre otros.

Para conocer el estado de situación en nuestro medio, hablamos con Nelson Figueredo, titular de la Cámara de Alimentarios de Pergamino, que agrupa a supermercados de capitales locales, autoservicios y almacenes.

“Tenemos registrada una inflación de casi el 7 por ciento en marzo y los precios siguieron aumentando diariamente, consecuentemente estamos avistando una inflación bastante preocupante para el sector comercial que es vulnerable a ella. La descapitalización está al acecho en los comerciantes locales que no tienen el poderío económico que poseen las multinacionales para hacer frente a la convulsión económica que se está dando por estos días en el país.

“Los números que registramos en el informe que hacemos mensualmente hablan por sí solos y dan cuenta de cómo se comporta el comercio local, el responsable de los mismos está haciendo como se dice vulgarmente ‘el aguante’ al vecino y se está solidarizando al efecto de que no se sienta tanto el impacto de los aumentos en el bolsillo del consumidor”, sostuvo Figueredo.

Incertidumbre

De acuerdo con lo informado por el titular de la entidad, las modificaciones en los índices inflacionarios provocan incertidumbre entre los consumidores, que deciden actuar con mucha cautela. Esto generará en el mediano plazo una recesión en los niveles de ventas.

“Veníamos previendo la inflación que se registra en el país. Si bien en enero y febrero la inflación no se notó significativamente en la mercadería de consumo masivo, sabíamos que de marzo en adelante las alzas que se perciben en los costos de los servicios iban a impactar en el consumidor. Estamos alerta porque consideramos que en los próximos meses vamos a registrar un aumento mayor o casi igual a los índices que se perciben en las últimas semanas.

“Esperamos una fuerte recesión en las ventas porque no hay aumentos de sueldos, no hay mayores ingresos en la masa salarial o no son suficientes. Cuando el dinero circulante se achica, considerando los montos del costo de vida en general, se caen los niveles de ventas. A esto hay que sumarle la amplia utilización de las tarjetas de crédito y las cuentas corrientes, que hacen que se incremente la lista de endeudados que no pueden hacer frente a la acumulación de compromisos. La baja del consumo será notoria”, indicó.

Estamos haciendo mención a uno de los rubros, quizá el más importante, de consumo como es el de los productos de primera necesidad, los alimentos. En este sentido Figueredo agregó: “El alimentario es un rubro muy complicado ya que el supermercadista trabaja sobre la marcha, es decir, día a día. Y a esto hay que sumarle el escaso margen de rentabilidad o utilidad de los comestibles, cuyos precios ya vienen establecidos y no pueden ser remarcados, perdiendo de esta manera la capitalización de los comerciantes”.

Faltan políticas

Orientando su mirada en el contexto en que nos hallamos inmersos, el dirigente indicó que “lo que sucede en materia de faltantes de productos se da como consecuencia de un faltante de políticas de comercio. Somos los primeros testigos de los gobiernos que han decidido aplicar precios máximos y aparejado a eso se ha registrado un descalabro en el mercado, que no se ha visto alterado cuando responde al juego de la oferta y la demanda. Tenemos una mala experiencia de los precios controlados, ya que sabemos que cuando esto pasa existe el mercado negro, la práctica desleal del comercio, una serie de prácticas irregulares se ve a partir de que se le pone un tope de precio al consumidor.

“Consideramos que el mercado debe fluctuar por la oferta y la demanda, que es la única forma de asegurarnos cantidad y variedad de productos, tener el precio justo y acorde a la necesidad y con óptima calidad.

“Los comerciantes no pueden dar con el precio que el Gobierno les exige que impongan a los productos. Antes de perder plata deciden directamente no vender”.

En cuanto a las posibles soluciones que provoquen la regularización de la situación, Figueredo agregó que “para que este contexto se normalice falta una decisión política de liberar el mercado para que la oferta y la demanda vuelvan a fluctuar”.

Yerba mate

El faltante de yerba mate comenzó a sentirse a poco de entrar en vigencia los nuevos precios fijados por el Gobierno para los productores. Ante esto, muchos molinos decidieron no entregar el producto a la espera de que el secretario de Comercio Interior, Guillermo Moreno, otorgue un mayor incremento de la yerba a la salida de molino, y de esa manera recomponer la rentabilidad de todos los eslabones.

Las empresas que procesan y envasan el producto redujeron al mínimo la entrega en protesta contra un aumento del 90 por ciento para el precio de la hoja verde y del 110 para la canchada (secada), lo cual encareció sus costos. La semana pasada, la escasez comenzó a sentirse en comercios de distintas provincias, hasta llegar a resentir el mercado de dicho producto en las ciudades del interior bonaerense.

“Existe un conflicto interno entre el Ministerio de Agricultura y la Secretaría de Comercio porque el primero auspició ajustar el precio a los productores de yerba pero el resto de la cadena de la distribución no puede hacer frente a esta demanda y se genera una inequidad. Por eso existe una falta de productos, no desabastecimiento, el producto existe, no en la mayor de sus variedades, pero existe.

“Esta problemática de la yerba mate se normalizará cuando se establezca un aumento en los precios entre los productores y los elaboradores, que deben llevar a cabo un importante proceso.

“En los últimos días las empresas destinadas a la producción de la misma han saltado el corralito del precio impuesto por Guillermo Moreno.

“Ante esta situación quiero solicitarles a los comerciantes alimentarios de Pergamino que hasta tanto se normalice la situación de este producto puntual, en honor a que es un producto que tiene que ver con la tradición argentina, de nuestras raíces y de consumo masivo, sin adherir con esto a ninguna política de nivel nacional, les pido que la comercialización de este producto se realice sin margen de utilidad o rentabilidad porque de esta forma le vamos a demostrar al vecino que los comerciantes locales nos sensibilizamos con la situación”.

Indumentaria

Uno de los sectores que también es vulnerable ante las épocas de retracciones comerciales que se imponen en nuestro país es el de la indumentaria. La recomposición salarial que no conforma, sumado a la orientación de la mirada a los productos de primera necesidad y la importancia que ha cobrado el rubro de los electrodomésticos hace que la indumentaria quede ubicada en los últimos escalones de la comercialización.

Las grandes tiendas y el comercio minorista, que se abastecen de los avances de la nueva temporada, advierten serias dificultades a la hora de vender sus artículos ya que, ante la baja demanda, tampoco pueden rebajar sus precios y generar tentadoras ofertas para agotar el stock debido a que sería inexistente la rentabilidad.

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