La iluminación está parcialmente solucionada, aunque el barrio no cuenta con gas natural, agua corriente ni asfalto, y el mantenimiento es discontinuo.
“Cuando nos inundamos salimos en todos los medios de comunicación y a partir de ahí se empezó a saber con este barrio, porque hasta entonces, no existíamos en el mapa de Junín”, cuenta Eva Martínez, una vecina de casi 25 años en el lugar.
Gustavo Gómez, el presidente saliente de la sociedad de fomento, recuerda que “esto era un mar”.
Lo cierto es que después de esos acontecimientos ya no volvieron a tener preocupaciones con el agua, a partir de las obras hidráulicas efectuadas en el canal del Salado.
Sin embargo, las carencias en este sector de la ciudad no terminaron con la solución al tema de las inundaciones.
El barrio
La Rufinita está rodeado por los vecindarios Cerrito Colorado, Paso Piedras y el predio donde se construirá el barrio privado Costaverde.
En los últimos años ha experimentado un importante crecimiento, con la instalación de nuevos vecinos. Actualmente, unas 60 familias tienen sus viviendas allí.
En el ámbito comercial, hay tres despensas, una metalúrgica y un hotel alojamiento.
Durante mucho tiempo no hubo sociedad de fomento, pero dicen los residentes que desde que se creó, hace algunos años, se han conseguido algunas mejoras.
No obstante, no hay una sede fomentista donde se puedan hacer las reuniones y eventos, los que se suelen llevar a cabo en el domicilio particular de una vecina.
Uno de los últimos logros fue la construcción de un jardín de infantes en el lugar (ver recuadro).
“Se trata de un barrio muy tranquilo, se puede andar de noche, es seguro, no hay robos ni nada de eso”, asegura Martínez.
Lo que resta
Ante la falta de alumbrado público, se hicieron las gestiones correspondientes y se instalaron 23 luminarias, aunque los vecinos consideran que deberían colocar más. En especial, sobre la Ruta 65, por el peligro que implica esa carretera por las noches.
En tanto, el asfalto, el gas natural y el agua aún no llegan a esa zona.
María Guadalupe Caporale, una vecina que lleva dos años en el barrio, comenta que le gusta el lugar porque “es muy tranquilo”, aunque advierte algunas necesidades: “Sería lindo que hagan una placita para los chicos. Además, pasan muy poco a cortar el pasto, entonces crece mucho, y lo que también haría falta es que en el verano circule el regador, porque vuela mucha tierra. Yo nunca vi uno por acá”.
Desde la sociedad de fomento aseguran que ya fue asignado el predio para una plaza, pero aún no se ha empezado a hacer.
En tanto, Eva Martínez reconoce que “se instalaron los contenedores para la basura”, pero se necesita una Unidad Sanitaria porque si bien concurren profesionales una vez por semana que atienden en la casa de una vecina, cuando hay una emergencia “tenemos que ir a la de Los Almendros”.
Además, se lamenta porque “el pasto lo cortan sólo cuando llaman desde la sociedad de fomento”.
Por último, plantea sus necesidades en cuanto a la comunicación: “El problema es que estamos lejos y para movilizarnos es complicado, y los días de lluvia los taxis no vienen para acá, no entran. También necesitamos un teléfono público, porque si nos quedamos sin crédito en el celular, ante una emergencia, tenemos que irnos hasta la estación de servicio El Alamo”.
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