En este verano, y como ya es costumbre, todos los controles viales están direccionados a la Costa Atlántica. Que el gobierno bonaerense lo haga es lógico, por el gran caudal de turistas que veranean en aquella zona; pero que también la Agencia Nacional de Seguridad Vial aplique sus recursos allí, con el propósito de evitar accidentes, es ya más difícil de entender porque está descuidando otras áreas más estratégicas aún que los 500 kilómetros que separan Mar del Plata de Capital Federal.
Hay dos situaciones que los propios vecinos vienen denunciando desde hace varias semanas para las cuales no se ha tomado ninguna medida paliativa, los animales sueltos y, en los últimos días, los incendios en las banquinas de las autopistas. A fines de noviembre, vecinos que transitan diariamente por la ruta 6 y por la Panamericana, a la altura de Campana y de Zárate, revelaron una serie de accidentes en ambas arterias.
El principal inconveniente es que hay muchos caballos, que no están atados, comiendo pasto a metros de la calzada. Estos animales muchas veces se acercan a la banquina y se cruzan de lado; lo cual puede ocasionar accidentes de todo tipo.
El 2 de septiembre, en la ruta 6 y a la altura del barrio Las Acacias de Campana, cuatro jóvenes zarateños resultaron heridos tras chocar de frente contra un caballo.
Un VW Bora volcó a principios de octubre, en la Ruta Panamericana, en el kilómetro 69 sentido a Rosario, cuando embistió a un caballo de frente. Su conductor, de 52 años, resultó herido. El otro grave accidente se registró el 24 de octubre, cuando dos automóviles atropellaron a un caballo en la Autopista Panamericana. Ocurrió a la altura de la empresa Tecmaco y el equino fue embestido por un VW Gol Power, y ya muerto, aplastado por un segundo vehículo, Peugeot 206. Como resultado del accidente, una persona quedó atrapada entre los fierros doblados de su vehículo y también hubo heridos de distinta consideración de ambos vehículos.
El último registrado fue también en la Panamericana, hace tres días. Dos personas se encuentran en grave estado y otras dos presentan heridas de consideración luego que un Volkswagen Golf chocó de lleno, a la altura del kilometro 77, contra un caballo que estaba suelto sobre la ruta.
Está prohibido, por ley, que haya animales sueltos en la vía pública según la ley provincial N° 11.430. En caso de que hubiera un accidente, el Código Civil considera que es el dueño del animal que ocasiona el accidente quien deberá responsabilizarse por los daños ocasionados por éste, lo que deberá surgir de la marca con que el cuadrúpedo esté señalado, además de otros medios de prueba (testimonios) que puedan ser valorados como tales.
Además, le cabe una pena a la empresa concesionaria de la ruta. A fines de diciembre, la empresa “Caminos de las Sierras”, concesionaria de la Red de Accesos a Córdoba (RAC), la Cámara 6ta. de Apelaciones en lo Civil y Comercial de Córdoba ordenó a la empresa concesionaria vial a hacerse cargo “íntegramente” del pago de la indemnización a un conductor por los daños sufridos como consecuencia de un accidente ocasionado por la presencia de animales sueltos en la ruta.
En estos casos, el control lo debería hacer Vialidad junto con el destacamento Vial de esa jurisdicción, que de hecho a veces realizan estos controles y relevamientos pero que no son suficientes, tanto por la desaprensión de los dueños de los animales como por la falta de precaución de los conductores.
INCENDIOS DE PASTIZALES
Tal como adelantó LA VOZ, hace una semana, vecinos y automovilistas habían notado la quema de pastizales sobre las banquinas de las rutas 6 y 9. Por su parte los Bomberos Voluntarios de Zárate registraron más de diez salidas diarias por focos en pastizales, reconociendo estar al límite de sus posibilidades.
El cuartel de bomberos de Campana tuvo que extinguir dos veces un foco ígneo originado en la zona de la colectora, sobre ruta 9, y en las inmediaciones a un supermercado ubicado en la colectora.
Por todo esto, la conjugación de altas temperaturas, la poca humedad del suelo y la desidia de los vecinos que arrojan colillas configuran un paisaje nada alentador para la zona rural y el sector insular de nuestra región, generalmente muy transitada.
Lo mismo sucede con la quema de pastizales “controlada”, que realizan muchos vecinos de la periferia, que aún no poseen el servicio de recolección, y con la quema de basura en la zona ubicada debajo del puente Zárate- Brazo Largo, que obligó al escuadrón de seguridad de Gendarmería Nacional a intervenir por una denuncia de una sociedad de fomento.
Todos los vecinos notan el olor a humo, ven columnas de nubes negras sobre el horizonte. Los bomberos se encuentran al límite de sus capacidades pero el Estado, en todos sus niveles, la Agencia Nacional de Seguridad Vial y las fuerzas públicas parecen estar “de vacaciones”, o mirando hacia Mar del Plata cuando por la Panamericana hacia Rosario y Córdoba circulan miles de vehículos y, más aún, hacia la zona de Entre Ríos los fines de semana.
Resulta paradójico que, a nivel municipal, se reúnan una comisión para tratar la emergencia agropecuaria pero no el Comité de Crisis para seguir evitando más incendios de pastizales y generar campañas de conciencia en la población ante estas altas temperaturas.
Esto es lo que hoy piden muchos vecinos, medidas y acciones concretas para seguir evitando accidentes en todas las autopistas que cruzan el partido.
Teniendo en cuenta todas estas variables, y que no se trata de una problemática reciente, quizás el accidente del pasado lunes se podría haber evitado. Lo cierto es que hay una realidad que no se la está tratando; más aún sabiendo que estas altas temperaturas podrían seguir hasta el mes de marzo.
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