A pocos días del inicio de las clases -la fecha exacta está sujeta a las negociaciones salariales- los establecimientos educativos esperan la llegada de los dineros del aprestamiento para acondicionar las aulas.
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Malezas cubren el edificio: no se sabe si un árbol entra o sale por la ventana, y encontramos basura acumulada de meses. LA GACETA/ FOTOS DE HECTOR PERALTA Y EZEQUIEL LAZARTE.
Yuyales, destrozos, robos, suciedad, problemas eléctricos, sanitarios colapsados y rotura de techos son apenas algunas de las imágenes que ofrecen las escuelas a días del inicio de las clases.
Los docentes se reintegraron hace dos semanas a los establecimientos educativos, los alumnos están tomando clases de apoyo para rendir, y en la mayoría de las escuelas se ha iniciado la matrícula 2012, pero las condiciones edilicias no son de las mejores. Sin embargo, en varios locales se iniciaron obras de construcción en patios, aulas y baños a mediados de febrero, con los apuros propios del comienzo del ciclo lectivo. Durante el resto del verano no hubo movimientos, salvo en aquellos establecimientos en los que funcionó el programa "Escuelas de verano".
Lo que aducen los directores frente a los problemas edilicios es que no llega el dinero del aprestamiento que todos los años envía el Gobierno para dejar las escuelas en condiciones. Recién el jueves, el Ministerio de Educación anunció la entrega de fondos por grupos de escuelas. Son montos que van desde los $ 5.000 hasta los $20.000, según la capacidad y necesidades de las instituciones, y que sirven para acondicionar los edificios y evitar las sorpresas de último momento: que el agua no es potable, que hay algún cable que cambiar, que hay que cortar el césped, que los baños no funcionan y se trancan, que las aulas no tienen vidrios, que no se hizo la limpieza del tanque, que hay que pintar paredes y arreglar el frente, entre otras necesidades.
"Muchas escuelas cuentan sólo con esos fondos para poder empezar el año en condiciones normales, pero otras, pocas, contamos con la ayuda de las cooperadoras de padres para estos casos, y podemos afrontar el inicio del período lectivo", dijeron algunas directoras consultadas por LA GACETA, preocupadas también por las altas temperaturas, porque las aulas sin ventiladores, explicaron, "son un infierno". Alguna que otra directiva fue mucho más previsora y el año pasado fue comprando ventiladores.
Aguas servidas
En la Escuela Nueva Esperanza, ubicada en el Barrio Oeste II, los padres hicieron un bingo, y con el dinero recaudado compraron 17 ventiladores. "Si bien no van a dar abasto por las altas temperaturas, por lo menos van a ayudar a refrescar el ambiente", dijeron las docentes, quienes apuntaron que por el clima de Tucumán el ventilador dejó de ser un lujo. Pero los chicos que van a esa escuela seguirán chapoteando en las aguas servidas que circundan la escuela los 365 días del año, un problema grave del barrio al que no dan solución.
Dentro del edificio las maestras hacen milagros. "Las escuelas logramos algunas cosas necesarias por medio de proyectos, pero fundamentalmente con la ayuda de los padres", reconoció la directora Marta Puiy. Allí también se pudo comprar, con las actividades que realiza la cooperadora, un tanque cisterna de unos 500 litros (el que tenían se perforó y no tiene arreglo). "También pudimos pintar algunas aulas y parte de las galerías con el aporte de los padres", indicó.
¿Cuántas escuelas podrán hacer estos cambios sin dinero? "Sin dinero no se hace nada, el mantenimiento de los edificios escolares debería ser también una cuestión de Estado, pero no lo es, evidentemente", agregó Rosa María Luján, una de las madres que acudió a inscribir a su hijo en la Escuela Fortunata García, en Villa Mariano Moreno. Allí el principal problema son los baños trancados. "En realidad casi todas las escuelas de Villa Mariano Moreno tienen saturados los pozos, y pasamos todo el año en medio de aguas servidas", añadió una de las docentes.
En la escuela Barrio Policial, los yuyales tapan galerías y ventanales; incluso, desde afuera del edificio no se sabe si un árbol sale o entra por una de las ventanas. Para acceder a la Escuela Nº113 "Joaquín V. González" hay que hacerlo con la nariz tapada, por la acequia nauseabunda y cubierta de vegetación que enmarca la entrada al edificio, sobre el Camino del Perú. "La comuna ya desmalezó e hizo la desinfección. Ahora esperamos el dinero del aprestamiento para arreglar los baños", dijeron las docentes.
"En la Patricias Argentinas están en plena construcción; es imposible empezar las clases con albañiles y escombros en aulas y patios", opinó Fátima Sandoval, miembro de la cooperadora.
Los gremios están recibiendo de parte de sus delegados informes sobre el estado edilicio de las escuelas. "Hay que reconocer la gran inversión que hizo el Estado en nuevos edificios, pero debe atender cuestiones urgentes, como la falta de agua, el desamalezamiento y los reiterados robos que sufren las escuelas", indicó. En tanto la titular de APEM (docentes secundarios), Isabel Ruiz, alertó sobre la falta de conserjes en las escuelas, y dijo que el aprestamiento debe hacerse entre enero y febrero.
"Los dineros para esta tarea no llegaron todavía a las escuelas", remarcó.
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