Las críticas de Iglesias a la gestión de Jaque detonaron una sucesión de cruces entre las principales figuras de los partidos.
El domingo pasado, en una entrevista publicada por este diario, Iglesias encendió la mecha. El ex gobernador manifestó: “Si me preguntan qué área podría destacar o cuál es la peor (de la gestión jaquista), no podría nombrar ninguna porque hay una paridad de áreas ineficientes” y consideró que los candidatos del PJ “son la continuidad de un gobierno muy malo”. Y de ahí en más, hubo una sucesión de cruces con reproches por lo que hizo o no hizo cada uno.
Los del partido de Alem le recuerdan a Jaque su promesa de bajar la inseguridad y califican la gestión de “pésima”. Entonces el titular del Ejecutivo les tira por la cabeza la gestión de la Alianza y se escuda en la figura de la Presidenta Cristina Fernández.
Desde la oposición sutilmente dejan caer que el PJ está colgado de la imagen positiva de la mandataria para imponerse en los comicios; del otro lado interrogan “qué hizo Cobos por Mendoza en estos años como vicepresidente”.
En un hecho hasta casi extraño, Jaque habló ayer por tercera vez consecutiva en lo que va de la semana y no tuvo empacho en despotricar a diestra y siniestra contra los adversarios políticos.
En la antesala de lo que, parece, será una batalla sin cuartel de aquí hasta el 23 de octubre, el mandatario respondió los cuestionamientos que partieron desde la UCR y apeló al archivo para chicanear a Iglesias y también a Cobos.
“Después de haber despotricado tanto y hasta lo echó del partido, hoy anda agarrado de los pantalones de Cobos tratando de ver cómo los arrastra un poquito porque solos no pueden salir a caminar”, dijo con ironía.
Por estos días, el oficialismo mendocino está inmerso en un proceso interno que concluirá este domingo. La fórmula oficialista Pérez-Ciurca compite contra la línea de Eduardo Sancho. En tanto, los radicales cerrarán listas también el domingo pero todo indica que harán lo imposible para alcanzar los consensos necesarios que les permitan evitar una contienda electoral interna.
En medio de esta situación novelesca, el Gobernador y los ex mandatarios -tres referentes de peso en sus respectivas fuerzas partidarias por investidura, trayectoria y posicionamiento- están recalentando el ambiente electoral con sus dichos. Incluso, hasta el intendente Víctor Fayad, otrora aliado casi incondicional del Ejecutivo provincial, se sumó a la guerra verbal del lado de su partido. Y esto, es sólo el comienzo.
Semana caliente
El primero en responderle a Iglesias el mismo domingo que salió la entrevista fue Félix González, ministro de Gobierno, quien aseguró que el radical “dice vaguedades” y usa solamente “pirotécnica verbal”, además dijo que mientras Jaque entrega netbooks en las escuelas, Iglesias las abría para el trueque.
Dos días después, Jaque no aguantó y contraatacó con un desafío. “Si quiere lo convoco a que mano a mano, papelito en mano, empecemos a decir qué hizo cada uno por tener una provincia mejor”, apuntó contra Iglesias.
Veinticuatro horas más tarde, Iglesias y Cobos aunaron fuerzas y en conjunto salieron a retrucarle al mandatario. “Esos debates son chicanas estériles”, dijo Iglesias y siguió: “Que le diga al pueblo si cumplió o si mintió”. En tanto, el Vice le enrostró su principal promesa en 2007, cuando ganó la elección: “Dijo que bajaría la inseguridad un 30% y no cumplió; que construiría una ciudad judicial y no la veo; además, los índices de mortalidad infantil no celebran la mejor gestión en Salud”.
Ante esto, ayer Jaque habló y redobló la apuesta: “Nosotros estamos orgullosos porque la Presidenta está transformando la Argentina y podemos salir con ella a decir qué ha hecho por el país”.
Con el escudo de Cristina Kirchner en mano, el Gobernador insistió en recordar el pasado: “No sé si será el modelo de la Alianza, que así terminó, todavía tengo una foto guardada por ahí de Iglesias con De la Rúa, o el del ´89 teniendo en cuenta que el candidato es Alfonsín hijo, que hasta ahora no sé en qué se diferencia (del padre)”.
Después hizo un pedido y a la vez una advertencia: “Si la forma (de debatir) es toreando seguiremos así, si no debatamos seriamente, en televisión o donde quieran”.




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