En un nuevo intento por acorralar a los pequeños y medianos comerciantes, el kirchnerismo agudiza los controles contra los consumidores que gasten más de $ 1.000. Reclamos de cámaras empresariales
La medida se ha vuelto una complicación para los pequeños comerciantes, obligando al supermercado o mayorista a consignar una factura B con los datos del comprador, y éstos quedan a disposición de los inspectores de la AFIP.
Lo cierto es que la medida está desfasada en términos de valores, ya que, a causa de la devaluación, el dinero de bolsillo vale cada vez menos, por lo que la cifra de $ 1.000 se ha vuelto un consumo corriente.
De ahí que en los años noventa era necesaria la compra de algún electrodoméstico u objeto de alto valor para superar dicho monto, condición innecesaria en los tiempos inflacionarios que caracterizan a la economía argentina. En ese marco, la Cámara de Comercio y la Asociación de Supermercados (ASU) vienen presionando al organismo estatal para que eleve el techo de compras de tickets de “consumidor final”, reclamo que vienen realizando durante los últimos dos años, logrando una modificación el año pasado, que llevó el límite de compra al valor actual.
Cabe recordar que la legislación impulsada por Carlos Menem y quien fuera su ministro de Economía, Roque Fernández, manejaba un límite de $ 250 en momentos en que el peso se igualaba al valor del dólar.
Lo que queda claro en cada medida dispuesta por la Afip es que el Gobierno acosa y asfixia, al estilo de la Gestapo alemana, a pequeños y medianos comerciantes que terminan siendo perseguidos por inspectores que deberían estar más atentos a las operaciones de las multinacionales y grandes capitales que a los sectores más bajos de la economía.
Los sabuesos que no persiguen a grandes evasores
La ineficacia de la Administración Federal de Impuestos (Afip) a la hora de controlar a los grandes contribuyentes quedó demostrada ayer en la campaña montada a través de los medios oficialistas, donde se hizo mención el accionar de los sabuesos del organismo en la frontera con Brasil como si se tratara de la captura de un “gran pez gordo” de los negocios.
Siguiendo tras los pasos de los pequeños evasores, el organismo estatal dio a conocer ayer que tres ciudadanos brasileños intentaron ingresar a la Argentina más de 187 mil reales sin declarar, ocultos en el airbag de la camioneta en la que se trasladaban, pero fueron detectados por uno de los perros del control aduanero.
El procedimiento se realizó en el puente internacional Getúlio Vargas-Agustín P. Justo (Paso de los Libres-Uruguayana), luego de que la perra “Catalina” realizara una “marcación pasiva” de la camioneta de alta gama, en donde los brasileños tenían oculto el dinero.


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