SAENZ PEÑA (Agencia) --Los productores que apuesten a partir de octubre al algodón para el nuevo año agrícola deberán estar atentos a la evolución de los cultivos, debido a que en campañas anteriores se detectaron anomalías en el desarrollo de las plantas.
En las dos campañas de algodón pasadas, las anomalías que presentaban algunas plantas del textil en manchones aislados sorprendieron a productores de distintas zonas de la provincia. La preocupación ocasionó la directa intervención de los profesionales del INTA, quienes en el análisis de los cultivos que presentaban problemas se encontraron con sintomatologías que, en principio, no se correspondían con las de enfermedades ya descriptas en el país.
Los chacareros en sus campos y posteriormente los profesionales de la agronomía, tanto en la campaña 2009/10 como en la 2010/11, detectaron deformaciones foliares y clorosis, principalmente de los brotes terminales del tallo principal y ramas, acompañadas en los casos más severos por acortamientos de entrenudos, reducción del crecimiento y, en algunas plantas, formación de brotes a partir de yemas axilares.
Las anomalías observadas serían las que caracterizarían a la enfermedad, según las observaciones que se realizaron en distintos lugares de la provincia donde los productores detectaron deficiencias en algunos sectores del sembrado. Los primeros casos fueron observados en campos de la zona de Itín, Avia Terai, Pampa del Infierno y Sáenz Peña. En la descripción de la sintomatología también se cuenta que los frutos de las plantas dañadas detenían su crecimiento, se quebraban y abrían con facilidad al presionarlos entre los dedos.
Modificación de virus
“Al principio habíamos pensado que podía tratarse de inconvenientes por fitotoxicidad por el mal uso de algún producto químico; pero al permanecer los síntomas optamos por tomar la muestra correspondiente y enviarla al instituto de biotecnología del INTA de Castelar, y los resultados se remitieron hace pocos días a Sáenz Peña”, explica el responsable del departamento de Fitopatología de la estación experimental del INTA, ingeniero Iván Bonacic.
El profesional saenzpeñense aclaró la información al explicar que “se estaría en presencia de un virus que sería de la misma familia del que provoca la enfermedad azul. Un virus que es una cepa de la enfermedad azul que sufrió algunos cambios en su genoma. Es decir que el virus se modificó y es esto lo que estaría provocando un quiebre en la resistencia a la enfermedad azul que tienen algunos materiales comerciales”, detalló Bonacic.
“Perturba de distinta manera a prácticamente todos los materiales que están disponibles en el mercado. Lo que aún no pudimos determinar es con qué severidad afecta a cada variedad. Hay casos en los que en el lote aparecen plantas aisladas que presentan daño y en otros se muestran como pequeños manchones”, explicaron en el INTA de Sáenz Peña.
La enfermedad azul tradicional se manifestó en el Chaco en 1994 y a partir de ese momento los laboratorios trabajaron en la generación de variedades con resistencia genética al virus, cuya virtud tienen hoy todos los materiales comerciales.
Observación y prevención
La novedad que afecta al cultivo del textil en el Chaco obliga a los técnicos abocados al estudio del comportamiento de los algodonales ante la modificación de la cepa de la enfermedad azul, a realizar un seguimiento de lo que suceda en las próximas campañas.
“El cambio detectado implica la evaluación de los materiales que puedan ingresar en el cultivo comercial y observar el comportamiento que presenten al nuevo problema. Nuestro trabajo ahora es reproducir la enfermedad en condiciones controladas, con el objetivo de evaluar el germoplasma”, dicen en el área de Fitopatología del INTA en Sáenz Peña.
Hasta tanto no se disponga de más información sobre esta posible enfermedad y el comportamiento del germoplasma de algodón frente a ésta, la sugerencia de los profesionales a los productores es que pongan en práctica medidas de control indirectas o preventivas, evitando las altas infestaciones del pulgón del algodonero, ya que se presume podría actuar como vector.
El pulgón como transmisor
En todos los casos en los que se comprobaron esos síntomas, también detectaron presencia de pulgones y excepcionalmente de mosca blanca. Ambos insectos se caracterizan por ser muy buenos transmisores de virus.
Lo que se cree es una nueva virosis podría manifestarse cuando se detectan pulgones en el cultivo, aclarándose que “no todos los ejemplares del insecto plaga son portadores de la enfermedad. No todo pulgón que llega al lote lleva el virus. Es muy posible que lo haga si se infecta de alguna maleza que es hospedante alternativo del virus y el insecto, la que seguramente no presenta los mismos síntomas que posteriormente se observarán en el algodón afectado”, comentó Bonacic.
“La intensidad de afectación que se ha visto no es elevada, no es para alarmarse; pero sí se debe prevenir. Hasta que sepamos un poco más de la anomalía que se reiteró en las dos últimas campañas, la prevención está en el control de la población del pulgón que sería el agente transmisor de la nueva patología”, recomendó finalmente el profesional de la agronomía.
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