Los locales de ropa no logran liquidar lo de la temporada. En los bares, los clientes piden para compartir. El turista, muy gasolero.
“Enero está muy flojo, tenemos que sobrevivir este enero y febrero y esperar el inicio de las clases. La gente pasa, pregunta, pero no lleva”, aseguró Ariel Guevara, un vendedor ambulante que hace años tiene su puesto frente a la Plaza San Martín. “No hay mucha plata en la calle”, dijo.
Esta percepción la comparten los comerciantes de la peatonal que pintaron sus vidrieras con anuncios de descuentos del 30, 40 y hasta el 50 por ciento debido al cierre de temporada.
Recién finaliza enero y la expectativa está puesta en la venta de prendas escolares con el inicio de las clases el próximo 27 de febrero.
“Diciembre no ha sido un mes como se esperaba y el turista buscó precios económicos y accesibles”, explicó Paulo Dalmeida, encargado de una zapatería de la peatonal 9 de Julio.
“Todos los comercios tomaron el mismo criterio, no se quieren quedar con mercadería. Es muy temprano para cerrar temporada, años anteriores en enero no había colegiales puestos en las vidrieras, este año ya están puestos, es una señal de que la cosa está mal”, agregó el comerciante. Paulo aseguró que la decisión de exhibir ya la ropa escolar fue consensuada con los demás comerciantes. “Es una medida atípica”, subraya.
El 10 por ciento menos. Desde la Cámara de Comercio aseguran que las ventas cayeron entre 5 y 10 por ciento.
“Depende del rubro y de la ubicación del negocio, sólo en algunos casos puntuales la cantidad de unidades vendidas está igual a enero de 2012”, sostuvo Enrique Bertoldi, integrante de la Cámara.
Los empresarios esperan repuntar las ventas con el inicio de clases para, al menos, igualarlas al año anterior.
Sobre el comportamiento de los clientes aseguran que están muy atentos a los descuentos realizados con algunas tarjetas de créditos y le escapan a pagar con interés.
Las ofertas con grandes descuentos tampoco logran captar a los clientes y aquellos que deciden llevar alguna prenda eligen las más baratas, según afirman los vendedores.
Platos para compartir. “La semana pasada nos pidieron algo que no nos habían pedido nunca: un desayuno para compartir”, contó sorprendida Daniela del Valle, una moza de un bar céntrico frente a la Plaza San Martín.
Esta situación la vivieron este mes muchos gastronómicos que aseguran que los clientes que consumen gastan poco y comparten mucho.
“Hay clientes incluso que han pedido un licuado y dos vasos, se nota que la gente está cuidando el bolsillo”, agregó Daniela.
Con otro público, en el barrio Cerro de las Rosas la situación no mejora. Claudio Villegas, dueño de Caletto Restaurant, dijo: “Si tengo que ser sincero nos está yendo muy mal. Tenemos un 30 por ciento menos de consumo que en enero del año pasado. Me preparé para trabajar con el personal, con todas las previsiones como si fuera el enero del año pasado y no hay caso. El 15 de enero nos dimos cuenta de que este mes no iba a remontar”.
El empresario sostiene que allí también los clientes piden para compartir: “Hay mucha oferta y además la gente cuida mucho el bolsillo, el que viene gasta menos. Anoche sacamos el promedio de las mesas que tuvimos y no llegaban a 50 pesos, porque a una pizza la comparten tres en vez de dos, una cerveza también y los niños comen de lo que comen los padres”.
Testimonios
Gabriela Valdivieso (Encargada de local de ropa). “No se vende casi, por más que se rebaje mucho la ropa seguimos sin vender. Ya en las Fiestas bajaron las ventas”.
José Antonio (Mozo de un bar de la peatonal 9 de Julio). “Respecto del año pasado, este enero vino la mitad de gente y a partir de la segunda quincena, la caída fue peor”.
Juan Carlos Herrera (Mozo del restaurante La Perla). “Este es el enero más flojo, 25 a 30% menos de clientes. Además, la gente regatea mucho y todos comparten platos”.
Héctor Zavala (Mozo de un café de Alta Córdoba). “La gente que viene gasta muy poco, una familia tipo consume sólo una pizza y dos gaseosas. Nada que ver a otros veranos”.
Darío Martín (Dueño de un bar de Alta Córdoba). “Se nota que los que vienen gastan menos, antes pedían tablas dobles, pizzas; ahora no: un cafecito, una gaseosa”.
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