En los talleres señalaron que la instalación de estos equipos en julio pegó un salto del 60%. Cuestan entre 3 mil y 7 mil pesos.
La mención del receso que hace el comerciante no es azarosa, ya que es durante las vacaciones cuando acostumbra a verificarse una mayor demanda para incorporar los tubos de GNC. La explicación a este comportamiento reside en que la gente aprovecha estos periodos del año para sumar a sus vehículos una tecnología que les permitirá abaratar de manera significativa los costos del viaje. Más allá de que esta estacionalidad representa un factor que siempre tracciona las ventas, la influencia que ejerció la escasez de naftas no admite discusión. “Esto no viene de las vacaciones, la tendencia comenzó hace unos dos meses”, aseguró Ricardo. “La gente nos dice que está harta de hacer colas en las estaciones. También se lamentan porque el valor de los combustibles no para de subir”, subrayó Antonio, quien destacó que han realizado hasta dos conversiones por día.
El interés por contar con el gas natural comprimido no hace excepciones con los autos de alta gama, de más de 80 mil pesos. Los dueños de estos rodados empezaron a inclinarse por esta tecnología a mediados del año pasado, cuando se disparó el precio de la nafta. El agravamiento en el abastecimiento de los combustibles padecido en el 2011 no hizo más que reforzar la tendencia. Antonio señaló que estos vehículos utilizan equipos de quinta generación. Estos dispositivos están dotados de una gran complejidad electrónica que les permiten suministrar la cantidad exacta de gas al motor y disminuir así los riesgos que derivan de las explosiones y roturas. El precio de los equipos convencionales varía de acuerdo a la capacidad del cilindro de GNC que se desee instalar, pero exhibe un rango de valores que va de los 3 mil hasta los 5 mil pesos. Para llevarse uno de quinta generación habrá que desembolsar entre 6 mil y 7 mil pesos.
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