“El hecho de que la langostilla sea en la actualidad un descarte pesquero no es nada bueno. Es hora de que la langostilla sea utilizada como un recurso”, señalaron los investigadores que participaron de una capacitación que se realizó en la UNPSJB.
Durante dos días, se desarrolló en la Universidad Nacional de la Patagonia San Juan Bosco (UNPSJB) el Taller “Biología, abundancia y utilización de la langostilla Munida gregaria del golfo San Jorge”. La actividad fue organizada por el Instituto de Desarrollo Costero y contó con la participación de representantes del Instituto Nacional de Investigación y Desarrollo Pesquero (INIDEP), investigadores de la UNPSJB; miembros de la Secretaria de Pesca de Nación, empresarios pesqueros y de las administraciones pesqueras de Chubut y Santa Cruz.
Durante el encuentro se recordó que la langostilla “Munida gregaria” tiene una explosión demográfica en el golfo San Jorge que se inicia a fines de 2008 y aún continúa. Esto afectó las pesquerías ya que por lance de pesca se sacan cuatro toneladas de langostilla.
Esta es una cifra muy importante para ser un descarte, explicaron los coordinadores del taller, Julio Vinuesa y Martín Varisco, docentes de la Universidad Nacional de la Patagonia San Juan Bosco e investigadores del CONICET.
El taller reunió a los diferentes actores de la pesca que se desempeñan en el golfo San Jorge a fin de generar una cooperación en el estudio de esta problemática que afecta a las pesquerías.
Vulgarmente conocida como “piojo”, “bogavante”, o “cucaracha”, la langostilla se caracteriza por alimentarse en la primera escala trófica, es decir que consume detritos orgánicos. Su hábitat es el fondo marino, si bien hay una etapa en la que asciende a media agua.
Las características particulares del golfo en forma de “palangana”, genera abundante depósitos de materia orgánica, contribuyendo a la rápida reproducción de esta especie que es consumida por la merluza.
“Este cangrejo no es el culpable de la ausencia de merluza en el golfo, por el contrario; la merluza se alimenta de langostilla, y si hay abundancia de langostilla, esto indica que falta merluza”, explicó Varisco.
LO QUE VIENE
En el marco de las investigaciones que venimos desarrollando en el Instituto de Desarrollo Costero de la Universidad, surge la iniciativa de ver si se puede aprovechar de alguna manera una especie muy abundante como es la langostilla, denominada vulgarmente como bogavante o piojo.
Martín Varisco y Julio Vinuesa investigan las características biológicas y ecológicas de este pequeño cangrejo que alcanza los 3 centímetros de caparazón y mide en total 8 centímetros.
“En los laboratorios de la Universidad y de la Escuela de Biología Marina se hicieron ensayos con esta especie donde se propone utilizarla como camarón coctelero”, comentó Varsico.
Por su parte, Vinuesa explicó que esta especie también se puede utilizar para extraer la quitina que luego se utiliza en la industria farmaceútica. Otra utilización sería mezclar la langostilla con harinas de pescado que aportan un mayor porcentaje proteico. También serviría como colorante para alimentos balanceados, y como alimento en emprendimientos de piscicultura oceánicos.
En el Instituto de Investigación Pesquera de Mar del Plata se trabaja con ecosondas a fin establecer la distribución espacial de los organismos en el mar. En este caso particular, en las campañas que desarrolla el Instituto en el golfo San Jorge, estudiaron las concentraciones pelágicas a media agua de la langostilla.
Notaron que en las últimas tres campañas que realizaron con dos buques del Instituto es un crecimiento de esta especie. Sobre todo en la columna de agua. Este organismo se distribuye tanto en el fondo marino como a media agua. El aumento es muy grande y progresivo en muy poco tiempo.
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