Cuatro carpas se apiñan en el balneario de la ciudad de Anquincila. El predio, limpio, cuidado y con buena atención, se había preparado para recibir a los miles de turistas que llegan todos los años especialmente de las provincias de Tucumán y Santiago del Estero.
La sequía tuvo una consecuencia impensada. Lo confirma Ana Delgado, la dueña de un local que se abre todos los fines de semana (ella y su esposo son de la Capital provincial) de enero y de febrero.
"El año pasado, en el camping no entraba un alfiler. Pero vea ahora, no hay nadie, efectivamente, nadie, si los que llegan se vuelven ahí nomás porque no hay agua en el río, y los que vienen, se encargan de decirle a los que están por venir que no hay agua", le aseguró a este diario.
Ni el camping ni los festivales que se suelen hacer durante enero tuvieron la convocatoria y el brillo de otros años.
Pero sin dudas el colmo para los turistas es haberse dado con la sequía en cualquier punto del país que visitó. Y eso, lamentablemente, le ocurrió a dos matrimonios de San Antonio de La Paz. René Santillán y su esposa, acompañados por otra pareja, fueron de vacaciones a la localidad de Ascochinga, en Córdoba.
"Entramos en un camping, sólo para tomar mate, porque no había agua en el río. Así que pagamos sólo para eso, y hacía un calor. Entonces, nos vinimos para Anquincila, pero acá está peor la cosa. Quisimos usar el baño del camping y no hay agua", aseguró.
Comentá la nota