En un fallo inédito para la justicia pampeana, el Tribunal de Audiencia condenó ayer por abuso sexual agravado a un hombre de 27 años, a pesar de que la víctima, durante el juicio oral y público, se desdijo de su propia denuncia por violación y aseguró que las relaciones íntimas que mantuvieron fueron consensuadas.
La sentencia -inscripta en el marco de la ley de Violencia de Género- fue leída en la Ciudad Judicial. Los jueces Carlos Besi, Carlos Mattei y Laura Armagno condenaron a Cristian Sebastián Arias a 12 años de prisión, en base a los testimonios de las profesionales que atendieron a la denunciante, una ex pareja del imputado. Ellas aseguraron que la mujer "no logra visualizar el grado de violencia que atraviesa, la naturaliza, no puede tomar decisiones propias y siempre necesita que otra persona le diga lo que debe decir o hacer". Arias seguirá detenido.
La historia es similar a la de Carla Figueroa, aunque con un final diferente. La joven piquense que fue asesinada a fines del año pasado, había denunciado a su pareja, Marcelo Tomaselli, por violación, pero luego lo perdonó y le solicitó a la justicia que lo liberara porque tenían un hijo en común y quería convivir con él. A los pocos días de quedar libre, Tomaselli la mató de once puñaladas. Por ese caso, el Congreso derogó la figura penal del avenimiento, una especie de perdón que se otorgaba a los imputados de delitos sexuales con la aprobación de la víctima.
Arias, un changarín nacido en Catriló, que vive en General Pico y tenía antecedentes, terminó siendo condenado no sólo por el abuso, sino por otros cinco delitos: coacción en dos oportunidades, violación de domicilio, daño, hurto simple y amenazas con arma (ver aparte). El prefirió no declarar durante las audiencias.
En todos los hechos -excepto en las amenazas, que fueron en perjuicio de una vecina- la denunciante fue la ex pareja de Arias. Sin embargo, a la semana de la violación en una fiscalía y ahora en el juicio dio marcha atrás con las acusaciones y frente a los jueces afirmó que había dejado ingresar al hombre a su casa y que las relaciones sexuales fueron de común acuerdo.
¿Por qué cambió drásticamente su testimonio? Porque estaba mal debido a que Arias "había estado con otra mujer". Dijo que igual lo perdonó y le pidió disculpas a su madre. También que ambos están esperando un hijo y que quiere que el imputado quede libre para poder vivir con él. Incluso la defensora oficial, Paula Arrigone, exhibió las cartas que le llevó a Arias estando preso. De acuerdo al fallo, la víctima tuvo una infancia complicada, a tal punto que conoció al padre, un patrón de su mamá, a los 20 años y él negó su paternidad.
Testimonios.
El tribunal tuvo en cuenta fundamentalmente lo que dijeron las profesionales que atendieron a la mujer. Marcela Gioino, una licenciada en trabajo social de la Policía, testificó que le "pareció sincera la versión" de que se negó a tener relaciones, pero que terminó accediendo "para no pasarla peor y que no la escucharan sus hijos".
Agregó que "es vulnerable y tiene una autoestima baja, por lo que necesita valerse de la compañía de terceros que no son los más indicados" y que "los agresores conocen las debilidades de las víctimas y saben cómo hacer para que tengan confianza otra vez".
Su colega Alina Olivero también creyó en el relato de la joven. Remarcó que "carece de concientización de lo que le estaba pasado (...) eso tiene que ver con la naturalización de un modo de relacionamiento agresivo, con lo cual pasaba a ser natural el modo de relacionarse. Esto pone a la víctima en un estado de indefensión total ya que no tiene otro modo de relacionarse con el agresor que no sea con la violencia".
La subdirectora municipal de Política de Género -un organismo que tuvo activa participación-, Silvia Montañez, ante una pregunta del fiscal Mauricio Piombi, consideró que la retractación no fue libre. "En el 70 u 80 por ciento de los casos, las mujeres no pueden seguir solas, al no tener contención familiar propia y estar asistidas por la familia del acusado", contestó. En este caso, recibía algún apoyo económico de la madre de Arias.
Finalmente, la psicóloga María Celeste Daguerre manifestó que la víctima "tiene identificación con el agresor y se olvida de sí misma, lo que le genera un estado de confusión, culpa e inocencia al mismo tiempo". Sostuvo que "el fenómeno de la retractación confirma el hecho del abuso ya que la persona se hace cargo de la situación abusiva, lo que genera sentimientos de culpa y autocastigo que le impiden odiar al abusador".
Los cuatro hechos
Los cuatro hechos por lo que fue condenado Arias fueron los siguientes:
* Abuso sexual agravado con acceso carnal: el 15 de abril de este año, a la madrugada, ingresó a la casa de su ex pareja sin su consentimiento, tras forzar la puerta, y la obligó a mantener relaciones sexuales.
* Coacción en dos ocasiones: el 26 de marzo también concurrió allí poco antes de la medianoche y le aseguró a la mujer que no la dejaría en paz si no reencausaban la relación. Al otro día, al mediodía, regresó y le dijo que le diera sus pertenencias, que iba a romperle todo y que debían volver a estar juntos.
* Violación de domicilio y daño simple: el 1 de abril, también de madrugada, Arias pateó la puerta de la vivienda, ingresó, le revisó el celular a la víctima y le pegó una cachetada.
* Hurto simple y amenazas con armas: el 15 de abril, a las 23.45, el imputado volvió a entrar a la casa, sustrajo el documento de identidad de un hijo de la víctima y al salir amenazó con un cuchillo a una vecina que lo estaba viendo. Le dijo que si avisaba le cortaría la cara.
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