El fallo contra represores se conocerá a mediados de noviembre

La sentencia del histórico juicio a los represores de la Subzona 14 se conocerá a mediados de noviembre, posiblemente el martes 16, de acuerdo al cronograma tentativo que maneja el Tribunal Oral Federal. Y recién el 9 de diciembre su presidente, José Mario Tripputi, leería los fundamentos, ya que cuenta con 20 días hábiles para hacerlo.
Ayer quedó confirmado que sólo resta escuchar a un solo testigo, el destituido intendente Juan Carlos Tierno, quien después de no presentarse dos veces, fue citado para el martes. El fue quien en 1984, siendo asesor letrado del Gobierno, instruyó los sumarios administrativos contra los policías. En el TOF, en principio, descartarían otras citaciones más allá de algunos pedidos pendientes de las partes.

La próxima semana también se escuchará a los imputados Néstor Omar Greppi, Roberto Esteban Constantino, Omar Aguilera, Roberto Oscar Fiorucci, Carlos Roberto Reinhart, Athos Reta, Oscar Yorio, Hugo Roberto Marenchino y Néstor Bonifacio Cenizo, quienes al inicio del juicio se habían abstenido de hablar amparándose en un derecho constitucional. Lo que no está definido -y dependerá de lo extenso de las indagatorias- es si las audiencias terminarán el jueves a la mañana o a la tarde.

Ese esquema provisorio también prevé que en la primera semana de noviembre sea el turno de los alegatos. El martes 2 alegarían el fiscal Jorge Bonvehí y los querellantes (Miguel Palazzani, Eduardo Fernández, Carina Salvay y Franco Catalani), el miércoles 3 los defensores (Hernán Vidal, Carlos Riera y Oscar Del Campo) y el jueves 4 se oirán las réplicas.

Los ocho policías y el militar Greppi están acusados de los delitos de privación ilegal de la libertad, agravada por mediar violencia y amenazas, e imposición de tormentos, y podrían recibir condenas de hasta 25 años de prisión. Ellos llevan casi tres meses detenidos en la Unidad 4.

Novisardi, luego de un día detenida, quedó en libertad

Después de permanecer un día detenida, la ex directora de la Escuela de Policía, Norma Beatriz Novisardi, recuperó la libertad. Fue luego de ser indagada durante una hora y media por el juez federal, Pedro Vicente Zabala, por el presunto delito de falso testimonio.

Novisardi había quedado presa el miércoles al mediodía, por orden del Tribunal Oral Federal, tras declarar como testigo en el juicio oral y público que se le sigue a nueve represores de la Subzona 14. Los jueces consideraron que podía haber cometido un delito de acción pública por el llamativo desconocimiento que dijo tener de muchos hechos ocurridos durante 1976, a pesar de formar parte de la Policía.

De acuerdo a lo poco que trascendió, la imputada, luego de conversar con el defensor oficial, se presentó ante Zabala y aceptó hablar a pesar de que no estaba obligada. Allí habría expresado, palabras más, palabras menos, que sus dichos fueron mal interpretados y habría objetado al menos una parte de la declaración textual que el TOF le giró al juzgado. ¿Cuál? Su respuesta acerca de cuándo supo de la existencia de la Subzona 14. Ella, en la audiencia, expresó que se enteró en 1983 o 1984, pero en la declaración del Tribunal figuraría diciendo que recién lo supo durante las actuaciones previas al juicio.

Luego de escuchar su descargo, Zabala excarceló a la mujer. Ahora el juez continuará con la instrucción del expediente y el próximo paso será resolver si la procesa o no por el falso testimonio, una conducta sancionada con entre un mes y cuatro años de prisión.

"El D2 trabajaba en forma secreta"

La octava semana del juicio a nueve represores de la Subzona 14 terminó sin grandes novedades. Lo más destacado de ayer fue el testimonio del ex policía Gustavo Wigand diciendo que "los equipos del Departamento de Informaciones Policiales (D2) y de la Subzona trabajaban en forma reservada", y que el militar Néstor Greppi, uno de los imputados, "era nombrado" dentro de la fuerza como uno de los integrantes del grupo de tareas.

El ex comisario Wigand, como otros dos testigos, los ex comisarios Rubén Orlando Benéitez y Jorge Zanetti, fueron citados por el defensor oficial Oscar Del Campo para que dijeran que habían realizado cursos en 1976 y 1978 junto a los imputados Carlos Reinhart, Hugo Marenchino y Nestor Cenizo, y que durante su transcurso no podían cumplirse otros servicios. Los tres respondieron afirmativamente y allí concluyeron las preguntas de la defensa; pero los querellantes y el propio tribunal aprovecharon para interrogarlos por otras situaciones que confirmaron y/o revelaron ciertos detalles.

Wigand, que en 1976 se desempeñaba en la oficina de Orden del Día de la Jefatura, confirmó que el D2 "estaba conformado y cumplía funciones" y, aunque no supo contestar si actuó en forma conjunta con el grupo de tareas de la Subzona 14, indicó que ambos organismos "trabajaban en forma reservada".

- ¿Qué significa en forma reservada?

- Que los demás organismos no teníamos conocimiento de lo que hacían. No sé si el D2 le envía información a la Subzona o al revés, pero digo que trabajaban en forma reservada porque sino hubiéramos tenido conocimiento de lo que hacía cada uno. Por ejemplo, no sé qué hacía cada uno en los interrogatorios.

- ¿Cómo supo que había interrogatorios?, preguntó el abogado Miguel Palazzani.

- Salía en los diarios, igual que lo de los apremios.

- ¿Entonces no era tan reservado?

- Yo tampoco sé de dónde sacaron (los medios) que venía a declarar, pero lo sacaron.

Un día antes, el miércoles, el entonces jefe del D2, Humberto Riffaldi, había relativizado la importancia de ese departamento, desde donde se realizaban tareas de inteligencia. Llegó a aseverar que "no era operativo" y que ni él ni sus empleados sabían nada de espionaje.

Wigand también expresó que la orden 129, del 19 de abril de 1976, designando a los policías que formaron parte del grupo de tareas de la Subzona 14, era interna y por lo tanto estuvo al alcance de todos los policías. Agregó que "cuando se designó al grupo, Greppi fue uno de los nombrados; él estaba en la Subzona 14", aunque su nombre no figuraba en esa orden. El imputado era el oficial encargado de Inteligencia de la S14 y además secretario general de la Gobernación.

También con relación a la D2, Zanetti explicó que "había un reglamento del Departamento que era reservado", estimó que desde esa oficina se realizaban tareas de inteligencia y pareció patinar cuando le respondió a Palazzani las funciones de todos los departamentos (D1 Personal, D3 Operaciones, D4 Logística y D5 Judicial), menos del D2. "Yo era oficial ayudante, tenía 26 años, poca experiencia...", se excusó.

El ex comisario sostuvo que en esa época, como instructor en la Escuela de Policía, "vivíamos en una burbuja", aunque aceptó que "es innegable" que hubo detenciones políticas. Como ejemplo citó que el día del golpe, el 24 de marzo de 1976, un policía federal que era el suegro del gremialista Miguel Maldonado fue a pedirle ayuda porque había sido detenido. "Me comentó: dicen que mi yerno es comunista. Si él es comunista, yo soy Caperucita Roja".

"Los ojos del comisario".

Benéitez pasó un momento incómodo cuando el juez José MarioTripputi, atento a que se desempeñaba como escribiente en la Seccional Primera -en cuyo primer piso estaban las salas de torturas-, le dijo: "El sumariante es una figura clave, son los ojos del comisario. ¿No se está olvidando algo?" Esas palabras del magistrado recordaron que el mismo cargo, en el mismo lugar y en la misma época, lo ocupaba el actual jefe de la Policía, Ricardo Baudaux, quien afirmó públicamente que nunca vio ni escuchó nada y no fue citado al juicio pese al pedido de las querellas.

El testigo había dicho antes de las palabras de Tripputi que sabía "por comentarios entre nosotros" que subían personas a la planta alta, que los gritos que se escuchaban "eran normales, como en cualquier dependencia", que "venían militares, pero no los veíamos porque entraban por el garage" y que "no teníamos mucho interés en saber lo que pasaba".

Recordó que en la Primera estuvieron presos Clemente Bedis, Avelino Cisneros, Justo Roma y Nery Sanders de Trucchi, pero no Zulema Arizo, Héctor Zolecio, Olga Juárez, Nicolás Navarro, Julián Flores y los estudiantes de la Universidad Tecnológica de General Pico.

La secretaria de Baraldini

María del Carmen Valdiseroto fue la secretaria privada del ex jefe de Policía, Luis Baraldini, desde noviembre del '76. Ayer declaró como testigo, entregó respuestas cortas y dijo poco. Afirmó que Riffaldi concurría a la oficina de Baraldini, "no todos los días, pero iba"; que en ese momento ella pensaba que "la Subzona 14 y el Ejército era la misma cosa" y que sólo vio a dos militares en el despacho de su superior: Juan José Amarante, quien estuvo imputado en la causa y luego recibió la falta de mérito, y el ex ministro del Interior, Albano Harguindeguy.

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